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Consideren a sus padres como Dios

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Om Sai Ram

El hogar es el templo donde cada miembro de la familia es un templo móvil y es nutrido y alimentado. La madre es la alta sacerdotisa de la Casa de Dios. La humildad es el incienso con el cual es llenada la casa. La reverencia es la lámpara que es encendida con el amor como aceite y la fe es la mecha.

El hogar es el cielo cuando hay amor y comprensión, y el mismo se convierte en el infierno cuando hay desconfianza y hostilidad.

El hogar y la familia es la institución social básica en todas las partes en el mundo. Si el hogar mejora, todo el mundo estará mejor.

El hogar donde el Nombre del Señor no es escuchado es una cueva y nada más.

Si el hogar está lleno de limpia fragancia de contento y paz, todos sus ocupantes estarán felices y sanos. Los mayores tienen, por lo tanto, una gran responsabilidad hacia la generación que está surgiendo.

Aquel hogar, donde el marido y la mujer están unidos por amor sagrado, donde cada día ambos están dedicados a la lectura de libros que alimentan las almas, donde el nombre del Señor es cantado y Su Gloria es recordada, ese hogar es realmente el Hogar del Señor.

Los hogares en los cuales crecen los niños, tienen que estar limpios, con vibraciones libres de odio, envidia, codicia, rencor e hipocresía. El alimento que el niño come debe ser saludable y puro. Entre los dos y los cinco años, la mente del niño es profundamente afectada por el comportamiento de aquellos más cercanos a él, por lo tanto los padres deben tener cuidado de sentar un buen ejemplo.

La familia es esencial para el florecimiento de la personalidad humana; ¿cómo puede un indefenso bebé crecer y aprender, hablar y avanzar sin un hogar?

El hogar es la morada de la Conducta Recta. Un hogar es un hogar si la mujer es honrada y respetada dentro de él. Tal hogar es el cielo de prosperidad y paz.

¿Comienza la crianza incluso antes del nacimiento del niño?

En tiempos antiguos, la tradición y la costumbre en nuestros hogares era, que cuando las mujeres estaban embarazadas solían leer o escuchar historias sagradas, para llenar sus mentes y corazones con pensamientos puros y santos, creando de esta manera "las más puras vibraciones" en el feto. En cambio, las mujeres de hoy cuando están embarazadas prefieren ver tres películas en un día y por consiguiente, los bebés nacidos son más propensos a ser "niños de cine" poseyendo todas las propensiones bajas y vulgares. Los antiguos sabios conocían esta verdad. No es de extrañar que los niños nacidos bajo tales condiciones tuvieran una naturaleza noble y virtudes heroicas.

Los niños no llegan a ustedes, sino a través de ustedes. Los padres deben sentir que son sirvientes designados por el Señor para cuidar pequeñas almas que nacen en sus hogares, como el jardinero cuida los árboles en el jardín del Amo.

La gloria de la madre

Una madre es la niñera de Dios y el deber de una madre para con sus hijos es la Gracia de Dios y esta Gracia es el salario mensual de Dios para ella.

Para los estudiantes y niños que van a la escuela, la madre es la primera maestra. El primer Maestro es la madre; su ejemplo, su consejo, su admonición afecta de la manera más profunda y más prolongada.

Las mujeres deberían darse cuenta que, independientemente de su educación o posición, su primer obligación es proteger el hogar.

Las mujeres son las madres de la generación venidera; son las maestras de esa generación, durante los primeros cinco años de vida,…

Establezcan el estatus de la madre en el hogar como la defensora de los ideales espirituales y, por ello, el Maestro de los niños. Toda madre debe revelar en este esfuerzo, la expansión y firme manifestación del Dios, conciencia latente en todo niño.

EL regazo de la madre es la escuela para todo hombre. A la madre se le da la máxima importancia en la vida humana. Puede haber un hijo malvado, pero no una madre malvada. Es debido a los sentimientos nobles de las madres que los hijos se hacen virtuosos, inteligentes, alcanzan encumbradas posiciones y obtienen reputación y fama.

Es la madre la que sostiene al niño con sus manos y es la madre la que alimenta al niño y le enseña cómo comer. Nuevamente, es la madre la que le enseña al niño a pronunciar sonidos con significado y a hablar. Por ello, la madre es la primera maestra.

Lo femenino es el cimiento sobre el cual ha de ser elevado un mundo pacífico. Cuando las mujeres son auténticas y valientes, amables y compasivas, virtuosas y piadosas, el mundo puede tener una era de paz.

No hay nada más dulce en el mundo que el amor de una madre por su hijo. Se dice que el amor no tiene forma. La madre que ama a su hijo, expresa la forma del amor.

Los padres y los maestros trabajan mano a mano

El padre y la madre deben complementar en casa la instrucción dada por el maestro en la escuela. Deben conocer la lección que el niño recibe en la escuela y ver que la conducta y el consejo de ellos no esté en desacuerdo con lo que el niño aprende del maestro a quien él adora.

Los niños deben ser conducidos hacia buenas formas de vivir, hacia la simplicidad, humildad y disciplina. Todos los padres deben ser amorosamente persuadidos, a través del ejemplo de niños brillantes y entusiastas. Los maestros no deberían contentarse simplemente enseñando a los niños. También deberían contactar a los padres y determinar cómo ellos se están comportando en casa.

El conocimiento puede ser dado por el maestro; sin embargo, la disciplina, el riguroso control de los sentidos y el comportamiento deben ser administrados por los padres. Entonces los niños se convertirán en santas almas, individuos sagrados, santificados.

¡Padres! Refórmense

Los mismos padres no son competentes para guiar a sus hijos; los adoran y no saben cómo corregirlos, tienen hábitos y formas de vida reprensibles. Fuman, juegan a las cartas, apuestan, beben y pelean en el hogar. Emiten falsedades, rumores, escándalos, alardes y calumnias en presencia de los niños. ¿Cómo pueden conducir a sus hijos por caminos rectos? Debemos persuadir a tales padres de corregir sus costumbres y de ser ejemplos inspiradores, más que enemigos y obstáculos.

Vean que la atmósfera del hogar esté libre de odio, orgullo, calumnia y codicia; vean que el Amor sea el volante del hogar; que la fe en Dios sea el cimiento sobre el cual se construyen las relaciones entre los miembros.

¡Padres, cuidado!

Debo darle a los mayores, los padres que están aquí en gran número, algunos consejos. No pongan malos ejemplos para que sean seguidos por estos niños. Si ustedes son veraces, calmos ante la provocación y llenos de amor en todos sus tratos con los demás, sus niños también se criarán en la Verdad y la Rectitud, la Paz y el Amor. Si estando en realidad en casa, cuando alguien los está llamando por teléfono y le dicen a su hijo que conteste que no están en casa, están sembrando una semilla venenosa que se convertirá en un inmenso árbol!

Reconozcan los grandes potenciales del niño

En los tiernos corazones de los niños hay mucho potencial de devoción y apego a objetivos e ideales más elevados; éste puede ser desarrollado y cultivado por ustedes. No piensen que ellos no saben nada; que ustedes pueden dirigirlos de cualquier forma que deseen. Esto es un error.

Reconozcan los grandes potenciales del niño; adopten métodos tales como el mismo niño tiene que sugerir o indicar. Ayúdenle al niño a alcanzar la Santidad y a hacerse consciente de su elevado destino. No conjeturen que el niño es alguna personalidad inferior o que es incapaz de alcanzar las alturas.

Concéntrense en el carácter del niño

Los padres están únicamente preocupados por el bienestar material de sus hijos y no tienen ningún interés por su bienestar moral y espiritual. Cuando nace un niño, los padres desean que sea instruido, enviado al extranjero, alentado a hacer tanto dinero como sea posible por cualquier medio. Eso es todo lo que les enseñan a sus hijos.

En la actualidad, las personas ganan dinero de diferentes formas, desde el pedir limosna hasta el asalto a mano armada. No es la riqueza lo que es importante. El carácter es lo primario. Los padres no le enseñan a los niños a cultivar buenas cualidades. No controlan a los niños que se desvían del camino. Excusan los errores de los niños y generalmente los alientan en sus malos hábitos.

Corrijan afectuosamente a los niños

Es el deber de los padres poner a los niños en el sendero correcto desde sus primeros años. No deberían dudar en corregirlos, e incluso castigarlos cuando los niños toman caminos equivocados. La mejor manera en que pueden demostrarles amor es realizando todo lo necesario para hacerlos seguir el sendero correcto. Es recién cuando los padres muestran firmeza al tratar con sus hijos, que éstos se desarrollarán en el buen camino. Es debido a que los padres y maestros fracasan en hacer cumplir la disciplina, que los estudiantes se comportan de las maneras más irresponsables y se entregan al desorden y a la violencia.

Si ustedes tienen que reprender a un niño por alguna falta, no se abalancen de golpe sobre ellos ni los aterren gritando. En lugar de ello, díganles: "Si otro niño te hubiese hecho lo mismo a ti, o hubiese tomado algo que te pertenece, o te hubiese golpeado, ¿no te sentirías herido? Entonces, si no te gusta que otro te dañe a ti, deberías tu contenerte de causarle daño a otro?". Los niños comprenderán rápidamente y se sentirán arrepentidos. Resolverán no repetir dicho acto o palabra nuevamente. Ellos ceden ante el consejo afectuoso.

El mejor regalo para el niño

Los padres se esfuerzan para dejarle a sus hijos un montón de riqueza; pero no les enseñan el correcto significado de los valores mediante los cuales ellos pueden saber qué poco vale la riqueza y cómo utilizarla de la mejor manera para su genuino progreso.

Se les deberá enseñar a los niños a vivir como lotos en el lago de la vida mundana, estando en el agua pero inafectado por él. Los lotos no pueden vivir al estar fuera del agua; ¡no obstante no permitirán que el agua ingrese! Estén en el mundo pero vean que el mundo no esté en ustedes. Este es el secreto de una vida exitosa, que los padres deberían enseñarles a sus hijos.

¡Atrápenlos jóvenes!

Toda vez que los niños se desvían, consciente o inconscientemente, los padres deberían apurarse a corregir sus faltas y traerlos de regreso al sendero correcto. Condenen lo equivocado y alaben lo correcto apenas vean cualquiera de los dos en sus hijos; esto los colocará en el camino correcto.

Hoy en día, los padres dan una libertad ilimitada a sus hijos la cual es altamente desastrosa. Si los niños no son controlados en la tierna edad, entonces jamás podrán ser controlados.

Los padres tienen que combinar el Amor y la Ley. No es incorrecto amar a los hijos. Pero los padres deberían aprender cómo amarlos. Las obligaciones de los padres no terminan con el suministro de alimento, instrucción y conocimiento de asuntos mundanos. Los niños también deberían ser suministrados con los valores correctos. Se les debería hacer pensar que la adquisición de fortuna no es la razón de ser de la vida.

Al enseñar con amor, también debería estar presente el aspecto de la disciplina. Se les debe dar disciplina a los niños al desarrollárseles las habilidades físicas, mentales y espirituales, para que así puedan controlar y reformar la mente, los deseos y los sentidos. Es importante para ellos, desarrollar la habilidad de controlar los sentidos, la mente y los pensamientos y dirigirlos hacia Dios. Por lo tanto, guíen a los estudiantes para que aprendan que el fin de la sabiduría es la libertad.

Normas disciplinarias

Se debe hacer crecer derecha a la calabaza rastrera atándole una piedra desde su etapa tierna. Igualmente, la piedra de la disciplina y de la devoción debería ser adosada a un niño desde su infancia.

Ustedes deben haber visto jardines donde las calabazas rastreras crecen sobre elevados pandals (altares, estructuras parecidas a un santuario). Cuando la calabaza comienza a crecer, el jardinero cuelga una pequeña piedra en su extremo, para que así el tirón la haga crecer derecho. Cuando se hace más grande, se utiliza una piedra más pesada. Así también, de acuerdo al nivel de edad, la disciplina impuesta debe hacerse más y más rígida para que el niño pueda crecer derecho, firme y fuerte.

La piedra no debería ser demasiado pesada. En todo momento, en todos los casos eviten los extremos. Las normas disciplinarios tienen que ser cuidadosamente elaboradas y adaptadas al grupo de edad al que desean corregir.

Cultivar saludables y sanos hábitos

A los niños se les debería hacer desarrollar el hábito de levantarse temprano a la mañana; deberían levantarse cuando canta el gallo. Entonces tendrían que decir sus plegarias, terminar duchándose o tomando un baño, desayunar, realizar su tarea y asistir a la escuela. Deberían ser buenos en los estudios. El niño debería ser acostumbrado a cultivar tales saludables y sanos hábitos. Pero desgraciadamente, la situación en la actualidad es que los padres mismos no se levantan antes de las nueva de la mañana. Se quedan hasta altas horas de la noche viendo televisión o perdiendo tiempo en clubes. Algunos padres se enorgullecen de esto, porque una vida así es el concepto de civilización.

Los padres deben tener en mente que los años de juventud son los años más preciados en la vida de uno y no deberían ser malgastados o derrochados. Dejar que los niños miren televisión desde las 6 p.m. hasta las 10 p.m. es hacerlos olvidarse de todo lo que han aprendido en la escuela y en la universidad.

Insisto en comida y juego regulados. Regulen los hábitos alimenticios de los niños; el alimento determina en gran medida la salud y la inteligencia, las emociones y los impulsos. Pongan límites a la cantidad y calidad del alimento, al igual que al número de veces que es consumido y la regulación del tiempo.

La recreación también tiene que ser moral y elevadora y en la compañía de los honestos. Muchos padres alimentan y miman a sus hijos y luego, en el nombre de la libertad, los abandonan a sus amigos y placeres. Los llevan a ver películas sin tener en cuenta las impresiones que crean en sus tiernas mentes. Agasajan a los amigos de sus hijos pero no averiguan acerca de su entorno o hábitos.

Los niños no deberían disfrutar de la imposición de dolor o dejarlos que padezcan dolor físico o angustia mental. Enséñenle a los niños a no recibir algo a cambio de nada. Que ganen las cosas que pretenden a través del trabajo duro.

Ahora las tradiciones y las modalidades de vivir, están siendo arrojadas lejos; las están reemplazando atroces formas de vestir y de hablar y de apariencia personal; se les debería enseñar a los niños que consideren a éstas con disgusto, ¡deberían conocerlas por lo que son, aberraciones y vulgaridades!

¿Cómo pueden ustedes toleran estas imágenes obscenas, estos afiches publicitando películas pornográficas, esta inadmisible clase de ropa, esta desvergonzada conducta y apariencia? Hagan todo lo posible para sacar de raíz ese mal. Eduquen a los niños y a los jóvenes a eliminar esta mancha. Hasta estudiantes del décimo nivel están siendo seducidos por la bebida y las drogas. Los padres no están limitándolos.

No hagan mal uso del dinero

Se le debe dar su propio lugar de importancia al dinero. Tiene que ser utilizado de la mejor manera posible. Debido a que ustedes no le dan el mejor uso a cualquier cosa que se les ha dado, no pueden comprender para qué está. Ustedes deberían, por ejemplo, utilizar el poder de inteligencia para evitar el mal uso del dinero.

Los padres están conduciendo a los hijos a la ruina cuando les dan todo el dinero que piden, les proporcionan la ropa que se les antoja, les regalan automóviles o motocicletas para ir a lugares y les dan el consentimiento para que se permitan todo deseo.

Los niños deberían crecer con un sentido de amistosa y fraternal comprensión de unos con otros. Los hijos de padres ricos tienen normalmente una tendencia de hábitos suntuosos y de gastar más de la cuenta ostentando ego y vanidad. Sus padres los consienten al darles más dinero que lo que en realidad es necesario. Los hijos de las personas pobres sentirán un complejo de inferioridad y muchos pueden alimentar sentimientos de celos en contra de sus ricos compañeros de clase.

Los niños deben aprender el ahorro y el uso adecuado del dinero.

Normas de la casa

En todo hogar, se debe fijar un cierto período de tiempo cada día a la mañana al igual que al atardecer para la lectura de libros espirituales y la recitación del Nombre.

En algunas casa, los padres pelean frente a sus hijos, lo cual es una práctica nociva, Si hay alguna diferencia de opinión entre los padres, ellos deberían resolverlo en la ausencia de sus hijos. Los niños no pueden concentrarse en sus estudios si están perturbados por problemas familiares. Por lo tanto, los padres jamás deberían discutir problemas frente a sus hijos.

Consideren a la vida de un jefe de la familia con su esposa e hijos como un campo de entrenamiento para la vida espiritual. Ustedes usan lentes para corregir la visión, para mejorar la vista. Utilicen las oportunidades a las que hacen frente para desarrollar el desapego y el auto-sacrificio. Si no lo hacen, son el tonto que se pone los lentes equivocados y estropea la visión.

Los fracasos no son peñascos que bloquean su camino, recuerden que son escalones hacia la victoria.

Algunas reglas de oro

Los padres deberían aconsejar a los hijos: "Estén convencidos de que Dios existe, guiándonos y protegiéndonos".

Los hogares deberían ser las primeras escuelas para inculcar en las mentes de los jóvenes el valor de la plegaria, de la humildad y del servicio amoroso hacia los demás.

Los padres tienen que estar imbuidos de fe en la verdad universal básica de todas las religiones. Deben ser vistos rindiendo culto, mediando en silencio, perdonado faltas en los demás y compadeciéndose con el dolor y la aflicción. Los hijos no deberían verlos preocupados, desamparados, descontentos y angustiados, como si no tuvieran Dios sobre el que apoyarse, ni ningún recurso interior de fortaleza y valor al que recurrir.

Toda madre tiene que compartir en este esfuerzo de expandir la firme manifestación de la conciencia de Dios latente en el niño. Cada jefe de familia tiene que respaldar los ideales de la justicia y verdad, e impulsarlos a través de sus acciones.

No dejen que ese trabajo sea realizado por cocineros, empleados domésticos, u otros en el hogar; las mujeres no deben depender de éstos para el cuidado de sus hijos o la atención de sus maridos. Realicen toda la tarea doméstica como adoración a Dios. Esto es más fructífero que horas de meditación, obtenidas al delegar esta preciosa tarea a trabajadores pagos.

Los niños deberían crecer junto a la madre durante los primeros cinco años de vida. Muchos niños no saben cómo es el amor de la madre. Durante estos años, la madre no debería entregar la responsabilidad a alguien más y ser simplemente ‘Mami’ como si fuera alguna muñeca con la cual le gusta jugar al niño.

Ahora, los niños de las ‘personas educadas’ y ricas están en gran desventaja. Están privados del cuidado y del amor de los padres. Son entregados al cuidado de empleados domésticos y crecen en la compañía de ellos y aprenden su vocabulario, hábitos y estilos de pensamiento. Esto es muy indeseable. El padre y la madre se convierten en eventuales extraños. ¡La madre, como maestra, concurre a la escuela, dejando su papel natural como la maestra de sus propios hijos! ¡Esto es realmente una tragedia!

Hasta donde sea posible, la madre debería cocinar ella misma, tomando solamente la mínima ayuda de los empleados domésticos, si es que se necesita. Cuando la comida que ellos comen no es preparada por manos amorosas y servida con cariñosas sonrisas, el sabor desaparece y las vibraciones por lo general son viles. Las madres deben asumir esta responsabilidad y no echarla sobre las niñeras. Por supuesto, las niñeras son diligentes y sinceras. No tengo nada para decir en contra de ellas. Pero, el niño que es criado por las niñeras pierde un esencial fertilizante para su crecimiento, se le niega al niño la mayor vitamina dadora de salud – Amor.

Los padres no deberían estar peleando frente a los niños. Cuando los padres intercambian palabras, los niños intercambian golpes. Los padres no deben hallar defectos en los demás ante el oído de los niños o demostrar su odio o envidia por otros, delante de esas tiernas mentes.

Madres empleadas

No es mi criterio que las mujeres no deban obtener educación. Ellas deberían tener educación. Ustedes también pueden tomar empleos. Pero deberían vivir a la altura de las obligaciones y deberes de la maternidad.

Si las madres salieran por empleos, ¿quién cuidará de los hogares? Si el marido y la mujer van a oficinas, ¿quién cuidará de los hijos? Ganar dinero puede resolver algunos problemas pero, ¿cómo resolverá los problemas domésticos? Hablando francamente, las mujeres que trabajan no disfrutan de mucha felicidad.

Aliente la espiritualidad

Muchas madres están preocupadas acerca del futuro de sus hijos. Temen que tales niños no sean exitosos en la vida. Deberían estar inmensamente felices con el pensamiento: "Mi hijo será un buen hombre. Obtendrá una buena reputación". Asi como en la antigüedad, las madres eran inmensamente felices si encontraban a sus hijos consagrados a Dios.

En cambio ahora, hay padres que se enorgullecen cuando sus hijos se les unen en los juegos de cartas o incluso en la bebida y en apostar. Hay padres que se enojan cuando sus hijos leen libros religiosos, o se sientan en silencio por algunos minutos meditando sobre la maravilla que la creación despliega en ellos. ¿Cómo pueden semejantes padres afirmar ser personas que desean el éxito de su progenie? Son los mayores enemigos del progreso de ellos. No equipan a sus niños con la armadura que los pondrá a salvo en la turbulencia de la vida. Los padres deben alentar a los hijos cuando evidencian algún interés en la evolución espiritual y en el estudio.

La arremetida de los medios de comunicación masiva

Aparte de los programas educativos, no miren televisión para nada, especialmente mientras están ingiriendo la comida. Concéntrense en el trabajo en manos, ya sea comer o alguna otra cosa.

La generación más joven está siendo arruinada por películas y programas de televisión indeseables. Sus mentes están siendo envenenadas. No es una señal de amor paternal dejar que los hijos sean arruinados de esta manera. Incluso los padres deberían evitar ir a los cines. Todos los crímenes y violencia que presenciamos en la actualidad son en gran parte el resultado de la influencia nociva de las películas en las jóvenes mentes.

Desde el momento que la televisión hizo su aparición, la mente del hombre ha sido contaminada. Antes de la llegada de la televisión, las mentes de los hombres no estaban tan contaminadas. Ahora existe lo que se llama "TV Estrella". Está causándole un gran daño a la vida humana. La satisfacción temporal dada por ella es seguida por un estrago duradero. Es como una espada cubierta de miel. Al lamer la miel, la espada les cortará la lengua.

Sus responsabilidades hacia sus hijos

Los jefes de familia tienen que adherirse a los programas de ritos y devoción prescriptos para ellos; tienen que supervisar el comportamiento y la conducta de los miembros del grupo familiar; tienen que ofrecer hospitalidad a los invitados y dar caridad a los pobres; también tienen que proveer a sus hijos e hijas de procesos mediante los cuales ellos puedan tener paz mental y ecuanimidad en todas las condiciones.

Mientras que ustedes estén llevando una vida de jefe de familia común, tienen que practicar la moralidad, amando a los amigos y sirviendo a la sociedad.

Cuéntenles a vuestros hijos historias de las Sagradas Escrituras de todas las religiones, para que así ellos puedan llegar a entender que los santos y los videntes de todos los países son igualmente buenos y grandes. Permitan que los niños lleguen a entender que la plegaria es universal y que la plegaria en cualquier idioma dirigida a cualquier nombre, llega al mismo Dios.

(Tomado del libro de Koushik Narayan "Sai consejos para padres".

Es una recopilación de las exhortaciones de Sai Baba a los padres,

reunidas de Sus Divinos Discursos)

Traducción: Margarita Cappellini

Sai Ram!

Nota: Si quiere recibir o dar de baja nuestro correo, por favor,

avísenos. E-mail: devotosmayoresai@aol.com

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