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EL YOGA DEL AMOR – HOWARD MURPHET

El yoga del amor

 

     Se ha dicho que el Bhakti Yoga es el más esencial de todos. Fui introducido a la filosofía del Bhakti Yoga por el ya fallecido Dr. I.K. Taimni, en la “Escuela de la Sabiduría” (School of the Wisdom) en la ciudad india de Adyar. El Dr. Taimni, quien era científico, ocultista y teósofo, mostraba permanentemente la expresión feliz y sonriente que es a menudo la característica de un Bhakta. Me parecía que su vida era inspirada y gobernada por algún Amor divino viviente.

     El intento del Dr. Taimni para interesarnos en el Bhakti tomó la forma de discutir algunos de los aforismos de los clásicos “Narada Bhaktí Sutras”. Yo, sin embargo, junto con la mayoría de sus otros alumnos, temo haber estado demasiado inmerso en la ‘cabeza’ como para estar interesado en la filosofía del ‘corazón’. Estaba fascinado por la teosofía del Absoluto, la emanación de los universos, los siete principios del hombre etc. Las antiguas verdades del Oriente cristalizadas en la Teosofía, parecían ofrecer todas las respuestas. Los estudios producían una expansión mental que desprendía los antiguos grilletes de los dogmas religiosos y conducía por excitantes caminos hacia los más amplios panoramas del entendimiento.

     La devoción por un Dios-con-Forma y la filosofía del Yoga que va con ella parecía ser una intrusión innecesaria en mi recientemente encontrado mundo teosófico. Decidí que, ciertamente, el Bhakti Yoga no era para mí.

     Uno de los Narada Sutras declara que el amor divino “es como la experiencia de la alegría que siente un hombre mudo cuando saborea algo dulce”. El hombre tiene una fuerte necesidad por expresar lo que siente, mas es incapaz de hacerlo. Cada hombre es de hecho un mudo cuando se trata de describir la experiencia íntima de hasta el amor común, y para qué hablar del amor divino cuando este rompe el embalse del corazón. Esta inefable experiencia la viví por primera vez cuando estaba solo en la presencia de Sri Sathya Sai Baba.

     Este fue el comienzo de un giro total que cambió mi actitud frente a muchas cosas, incluyendo el Bhakti Yoga. En lugar de considerar al Bhakti, como lo había hecho antes, como un baño emocional para los necios, comencé a entender lo que los sabios querían significar cuando decían que era el Yoga más efectivo para la mayoría de las gentes en esta oscura Era de Kali.

     Aprendí también otra lección. El filosofar acerca del amor y la devoción sirve, en realidad, de muy poco hasta que no haya nacido el niño-Cristo del Amor Divino en el corazón individual. Ese niño usualmente es procreado por alguna Forma que transpire Divinidad. Ella puede ser un Guru autorrealizado, un gran santo, un Hombre-Dios o Avatar del pasado, alguna otra Forma elegida de Dios o, por sobre todo, un Avatar viviente.

     Ha habido grandes bhaktas en la religión cristiana que encontraran su inspiración en la imagen de Jesucristo. Así también, las Formas de Krishna, Rama y otros han abierto los corazones de millones de personas en Asia. Prácticamente en todas las religiones se encuentran grados de bhakti dirigido hacia alguna Forma predilecta de Dios. No tienen necesidad de conocer a un Avatar viviente para ser iniciados en el Yoga de la Devoción, no obstante creo que representa una enorme ventaja el que lo hicieran. En lo que a mí atañe, probablemente necesitaba de una bomba espiritual para demoler las gruesas armazones mentales que rodeaban mi corazón. Fue por ello que encontré a una Forma Divina Viviente que encendiera la mecha necesaria para la explosión.

     En lo principal, el Bhakti Yoga trata del control y de la purificación de las emociones. El medio para la purificación es una siempre creciente devoción por Dios. Las ayudas y etapas para fortalecer y acrecentar la devoción son explicadas por Narada y los demás sabios que escribieran acerca de la senda del Bhakti. Sai Baba confirma  y aplica las antiguas enseñanzas, y también va más allá de ellas.

     Uno de los reconocidos apoyos para promover la devoción es el ‘Satsang’ o la reunión de personas espiritualmente afines, especialmente aquellas que siguen a un mismo Pastor o Forma elegida de lo Divino. Se ha enseñado que estos encuentros deben ser usados para relatar y escuchar historias del Bienamado común, para hablar de sus divinos atributos y para cantar a las glorias de Dios. El devoto debiera entonar cantos de alabanza a la Divinidad cada vez que le sea posible, incluso cuando esté sumido en las actividades comunes de la vida.

     Los seguidores de Sai Baba en todos los países se reúnen regularmente para cantar bhajans, los que son canciones de alabanza a las glorias de Dios en sus múltiples Formas y bajo sus múltiples Nombres. Porque, como dice Baba, el Dios Único llena todas las Formas y responde a todos los Nombres. Se les indica a los devotos de Sai que canten bhajans en familia al menos una vez por semana y se junten regularmente con otros devotos para cantar en grupo.

     Los bhajans están principalmente en sánscrito, pero Baba anima la composición de estos cánticos en otros idiomas para sus diferentes seguidores, ya que el Movimiento Sai es internacional. Es así que muchos se cantan ahora en inglés, castellano, chino y otros idiomas.

     Así como la compañía de gente espiritual es beneficiosa, la de grandes almas, santos o personas divinas es de un valor inestimable para acrecentar el bhakti, como nos dice Narada. No es fácil encontrar a estos Seres tan elevados en los ámbitos normales en que uno vive; en verdad, un buscador habrá de ser extraordinariamente afortunado si llega a encontrar a uno solo durante su vida. Y esto es indudablemente una de las razones importantes por las cuales los devotos viajan desde países muy distantes, tan frecuentemente como les sea posible, para pasar un tiempo cerca de Sathya Sai Baba, y poder recargar así sus baterías de bhakti.               

     Por otra parte, “La mala compañía habrá de ser rehuida por todos los medios” – escribe Narada – “porque ella lleva al despertar del deseo, de la ira, el engaño, la pérdida de la memoria, la pérdida de la discriminación y, finalmente, a la ruina total”.

     Un estudiante habrá de estar muy bien plantado en la senda de la devoción antes de que esté aislado con seguridad en contra de los efectos de la mala compañía. Incluso un bhakta avanzado está en peligro de sucumbir a las malas influencias de quienes le rodean, porque los impulsos sensoriales en su subconsciente no hacen sino dormitar, y se les puede despertar fácilmente. Es por ello que representa una norma tan importante el que haya que evitar en todo momento la mala compañía.

     Más aún, el mayor de los enemigos de un devoto es en realidad él mismo, vale decir su yo inferior o ego. Sai Baba enfatiza constantemente la necesidad de trascender a este ego, a este atado de deseos sensoriales, apegos e ilusiones engañosas que se ha estado acumulando en cada individuo a lo largo de su vida, y por muchas vidas, como dice Baba. La indagación en uno mismo y el auto-examen son armas importantes en la batalla contra el ego. El devoto habrá de mantener un ojo avizor sobre sus motivaciones, detectando cualquier contenido de interés propio, hasta en pensamientos y acciones aparentemente altruistas. Deberá buscar de disminuir el contenido egocéntrico y de incrementar el elemento de amor genuino y de servicio a Dios.  

     Cuando emociones de arrastre descendente como la ira, el orgullo, el afán de dominio y el resto de su calaña hacen su aparición, habrán de ser dirigidas – según dice Narada – hacia la Forma Divina que es objeto de devoción. Debe parecerle muy extraño a un novicio el que se le enseñe a volver las púas de sus más chocantes pensamientos y sentimientos hacia su bienamado guru. Mas Sai Baba confirma esta antigua enseñanza. Le he oído decir a sus devotos, “Traigan sus peores pensamientos y emociones y pónganlos a mis pies. Yo los incineraré en el fuego eterno.”

     Hasta los más avanzados devotos caen a veces en actitudes mentales nocivas. Cuando ello sucede, debieran pensar en el Nombre Divino que le es caro a sus corazones y ofrecerle sus errores a Él. Esto, hecho con amor y entrega, lleva a la purificación.

     Otra importante disciplina yoga en la senda hacia la purificación emocional, se entrega en el Sutra 74 de Narada, en donde declara, “No entres en polémicas acerca de Dios o de verdades espirituales, ni acerca de comparaciones entre méritos de diferentes devotos.” Resulta claro ver que tales controversias pueden provocar fácilmente sentimientos de ira, de desprecio, de superioridad o inferioridad – todos los cuales estimulan y acrecientan el ego.

     Además, como lo subraya Baba, la sola razón no puede resolver los misterios espirituales o encontrar la Verdad última. Inevitablemente habrá una diversidad de puntos de vista sobre tales asuntos y el devoto habrá de ser tolerante frente a las creencias religiosas de otras personas. Lo adecuado es una discusión amigable, mas no un debate o conflicto. En cuanto a la comparación entre los méritos de los devotos, sólo Dios mismo podrá juzgarlos.

     Pese a que la mayor parte de las personas, como se dijera antes, necesitan de la gran inspiración de una Forma Divina para que nazca en ellas el bhakti, este puede ser desarrollado e incrementado mediante prácticas espirituales. “La devoción se manifiesta en uno – quienquiera que uno sea – cuando uno se ha hecho apto para una tal manifestación a través de un sadhana (disciplina espiritual) constante”,  dice Narada en el Sutra 53.

     En este mismo sentido va la declaración de un gran obispo cristiano a quien uno de los sacerdotes le preguntara en repetidas ocasiones sobre el tema de cómo desarrollar Amor Divino. El obispo respondió reiteradamente del mismo modo: “Ama a Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo”. “Sé que debo hacer eso” – replicó el sacerdote – “pero dime como hacerlo.” Finalmente, el obispo le dio la única ayuda que se puede dar para este problema. Dijo: “Aprendes a caminar, caminando, a nadar, nadando, a montar, montando; del mismo modo debes aprender a amar, amando. Practica sentimientos de amor, habla con amor y lleva a cabo a diario acciones de amor desinteresado. A través de estas acciones disciplinadas va a ir creciendo en ti el amor a Dios y al hombre, hasta que te conviertas en un verdadero maestro en el arte de amar.” El conocimiento, la voluntad y la acción pueden conducir, si no al nacimiento, al menos al desarrollo de la devoción por Dios.

     El hombre no es todo emoción, posee también un intelecto discriminatorio y poder de voluntad. Ellos debieran ejercitarse en el yoga del amor. Narada ciertamente que indica esta enseñanza en algunos de sus aforismos. Declara, por ejemplo, que el aspirante debiera prestar constantemente un servicio de amor, debiera renunciar a los frutos de sus acciones y, gracias a la discriminación, pasar más allá de los pares de opuestos, como el placer y el dolor. El estudiante deberá empeñarse en alcanzar ese estado de constante alegría íntima que forma parte de su verdadera naturaleza. No debiera sentirse afectado por el placer o el dolor, la alabanza o la censura, o cualquier otro par de opuestos. El camino del Sai Bhakti, que confirma esta verdad, tiene aún un mayor contenido en Jñana, Karma y Raja Yogas que los que se encuentran en los Narada Sutras.

     Aunque el hombre no pueda esperar entender a Dios, y ni siquiera a sí mismo, a través de su mente racional, de todos modos debe intentar al menos lograr algún conocimiento de Dios, o de su propia relación con Dios y con el mundo. En otras palabras, Sathya Sai enseña que el hombre deberá sondear en el Sathya o la verdad espiritual del Ser. De lo contrario, su Bhakti Yoga se mantendrá a un mero nivel emocional y, por ende, será inestable y – flotando en un vacío de ignorancia – le conducirá a todo tipo de creencias y prácticas supersticiosas.

     La verdad básica del Ser es que el hombre es uno con Dios, no obstante a través de un velo de ignorancia llamado ‘maya’ se ve a sí mismo como separado y, por ende, se identifica con el transitorio mundo de las formas que llega a él a través de sus distorsionantes sentidos. En especial, el hombre se identifica con su cuerpo, con sus hijos, sus posesiones, sus ambiciones. En base a todo esto se forma una imagen de sí mismo y un ego que no se relacionan con su Sí Mismo verdadero. El Sí Mismo verdadero es el Sí Mismo Divino, y cuando el hombre llega a identificarse con Aquello, pierde el falso concepto de separación y vuelve a la sintonía, a la unificación con su Creador. Esta es la meta de todos los Yogas.

     Por otra parte, el entendimiento que el hombre tiene del universo que le rodea es erróneo. Aun aceptando que un Divino Artista lo creara, no percibe normalmente que el Creador está dentro de su propia creación, que en grados variables lo Divino está en todas las formas, desde el santo, a la estrella, a la piedra. Por momentos, el hombre logra un atisbo de esto y lo llama Belleza o, como lo expresara Wordsworth, “La Luz que jamás estuvo ni en el mar ni en la tierra.” El yogui, sea cual fuere el camino que recorra, llegará por último a ver a Dios en todas las cosas y realiza que no existe sino Una Realidad eterna.

     Sin embargo, antes que alcance hasta ese nivel de realización, alumbrará sus pasos una aceptación mental de esta Verdad espiritual básica y le prestará apoyo a la sabiduría del Amor que lleva hasta la gran Visión de la Verdad.

     Al mismo tiempo que la mente tiende hacia fuera para alcanzar el conocimiento que ansía, también debe tender hacia adentro, dice Sai Baba. Deberá llevar a cabo ese viaje de descubrimiento hacia el interior que llamamos meditación. En tanto que la meditación devocional responde al tipo más comúnmente practicado por sus devotos, Baba enseña diferentes variedades para responder a los requerimientos individuales. Sin embargo su práctica regular se le prescribe casi a todos.

     El Amor, el Amor Desinteresado, constituye la torre central de Sai, y se sigue construyendo cada vez más alto, hacia las alturas divinas. Todas las estructuras que se levantan al lado suyo, son estructuras de apoyo, siendo su propósito el de fortalecer y facilitar el trabajo en la torre central.

     En tanto que una de las estructuras de apoyo es el conocimiento correcto, otra es la acción correcta. Puesto que el hombre tiene una mente que requiere ser satisfecha, también tiene manos que deben encontrar un trabajo por hacer. El antiguo proverbio dice muy apropiadamente que ‘el diablo encuentra trabajo para las manos ociosas’, de modo que el Sai Bhakti no las deja ociosas. Enseña que las manos, tanto como la mente y la lengua, deben trabajar para Dios, y la mejor manera de hacerlo es trabajando para los congéneres, sin pensar en recompensas. El trabajo debe convertirse en una forma de adoración, de culto. Dice Sai Baba: “El Amor a Dios debe manifestarse como Amor al Hombre, y el Amor debe expresarse como servicio.”

     Los estudiantes en las escuelas y universidades Sathya Sai, por ejemplo, se han ido entrenando a través de trabajos voluntarios para convertirse en verdaderos bhaktas en acción. Entre otras cosas, ayudan a organizar y a atender centros médicos de campaña en los que los pobres reciben tratamientos gratuitos y asistencia para males como la polio y enfermedades a los ojos que son tan comunes en la India. Estos estudiantes, siempre impecablemente vestidos de blanco, también viajan hasta las más remotas y primitivas aldeas para llevar a cabo grandes operaciones de aseo, desde barrer las callejas y retirar las basuras, hasta destapar desagües y cloacas de la suciedad acumulada por años. Este es el tipo de trabajos inferiores y desagradables que en la India se le dejaría normalmente a los parias, sin embargo los bhaktas estudiantes los llevan a cabo, al igual que sus labores diarias mundanas, como un servicio a Dios – como una expresión del amor que se siente por lo Divino en el hombre. De esta manera la acción se transforma en alegría y no produce ‘karma’.

     En cualquier parte debiera llevarse a cabo todo trabajo voluntario y social con este mismo espíritu de dedicación altruista; de esta manera será un buen yoga que le traerá plenos beneficios tanto al actor como al receptor. Si, por el contrario, las acciones estuvieran viciadas por deseos y motivos mundanos, se desvanecerán los beneficios yóguicos para el actor  y, debido a que está ausente el amor, los receptores ganan menos. Esta es una enseñanza de Sai.

     El Bhakti, que proviene de la Fuente de Amor en el corazón espiritual individual, fluye hacia afuera a través de todo pensamiento, palabra y acción. Sathya Sai nos exhorta a recordar, cada vez que miremos nuestros relojes-pulsera que, simultáneamente con indicar la hora, nos están entregando un mensaje: ‘Vigila tus Palabras; vigila tu Acción; vigila tus Pensamientos; vigila tu Carácter; vigila tu Corazón’ [Sai hace aquí un juego de palabras con el término watch en inglés que significa tanto ‘reloj pulsera’ como ‘vigilar’ y, además, las primeras letras de las palabras que designan aquello que ha de vigilarse, componen nuevamente el mismo término: Words, Action, Thoughts, Character, Heart – N. de la T.] De esta manera, toda la vida se puede transformar en un curso en Yoga, como debiera ser en verdad para aquellos que perciban que el hombre se encuentra sobre una senda evolutiva y que puede acelerar conscientemente su avance por ella.

     Muchos sabios han declarado que en este actual Kali Yuga la manera más fácil de unión con Dios lleva por la Senda de la Devoción hacia una Forma de Dios que despierte amor en el corazón. Dios tanto tiene como no tiene forma, es tanto manifiesto como no manifestado. En esta era, no obstante, empapada como está en su conciencia corporal, le resulta difícil a la persona común el tomar el camino de ‘jñana’ directamente hacia el Dios No Manifestado o Sin Forma. Este camino es para los menos. “La meta del No Manifestado es muy ardua para ser alcanzada por los encarnados”, dice Krishna en el Capítulo 12 del Bhagavad Gita.

     Es mucho más fácil adorar a una Forma Bienamada y alcanzar la meta por esta vía, como lo declara Sri Ramakrishna – “Aquel en quien está surgiendo el Bhakti con fervor, habrá llegado ya al umbral de la Divinidad. Sépanlo con certeza que ese llegará muy pronto a la unión con Dios.”

     Entre los seguidores de Sri Sathya Sai Baba he conocido a aquellos en los que el bhakti pareciera estar surgiendo con fervor. “Ellos conversan entre sí con voces quebradas y ojos llorosos” y describen como “sus cuerpos se estremecen y sus cabellos parecen erizarse”. Estas, según Narada, son manifestaciones de una devoción suprema. Continúa para decir que cuando un devoto logra los más altos niveles por esta senda y se alcanza la cima del Bhakti, santificará a su familia, a su país y, en verdad, al mundo entero y “Esta Tierra consigue a un Salvador”.     

     El logro del Amor Divino lleva al Bhakta a la unidad con Dios. Sabe que no existe sino el Bienamado y que él y todas las cosas están en unicidad con el Bienamado. Un santo así, carente ya de todo motivo egoísta, le ayudará al género humano, a través de todos sus pensamientos y acciones, a salvarse de la ceguera, la servidumbre y el sufrimiento.

     El Bhakti no sólo representa el Camino más fácil, es también un Camino gozoso, porque va acompañado constantemente de una alegría subyacente, por adversas que sean las circunstancias.

     Aquellos para quienes se han abierto las puertas del Sai Bhakti conocen con luminosa certeza la meta hacia la cual se dirigen. El camino hacia ella está lleno de una luminosidad y de un profundo contento que le es propio. Cierto que se encuentran algunas agudas espinas en esta angosta senda, y hay veces en que algunas oscuras nubes cubren su luminosidad. Mas, en lo profundo de su corazón, el caminante sabe con seguridad, en las palabras de John Masefield, que, “Aunque las tinieblas se cierren, hasta la noche habrá de florecer como una rosa.”

 

Extraído del libro de Howard Murphet: Las luces del hogar.

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