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EL AMOR POR LO DIVINO TRASCIENDE TODO PARENTESCO

El amor por lo Divino trasciende todo parentesco

 

La felicidad emerge del amor total;

la verdad y la renuncia conducen a la paz;

sin amor no hay bienestar.

¡Escucha! ¡Oh, valeroso hijo de Bharat!

 

     ¡Estudiantes! No puede haber un ser humano que no tenga conocimiento del amor. El universo está saturado de amor. El amor está más allá de toda descripción. Está más allá de la comprensión de la mente y de la palabra. Naradha declaró: “El amor está más allá del alcance de las palabras”.

     ¿Cómo puede un hombre común, que vive en este mundo material, comprender semejante amor? Este amor es una expresión de la Divinidad. Al igual que la brújula, siempre señala hacia lo Divino, dondequiera que se encuentre. Así como el aceite permite que una lámpara arda, el amor ilumina la vida misma.

     Lo que se denomina amor en la vida mundana corriente no es amor verdadero, en absoluto. Es sólo una forma u otra de apego, basado en las relaciones humanas dentro de la familia o la sociedad.

     El amor verdadero es puro, desinteresado, libre de orgullo y está lleno de bienaventuranza. Semejante amor puede obtenerse sólo a través del amor. Ninguno de los apegos mundanos son de manera alguna amor real. Son transitorios. El amor eterno y puro surge del corazón. De hecho, existe siempre y lo satura todo. ¿Cómo es posible que el hombre no sea capaz de reconocer semejante amor que todo lo satura? Esto se debe a que hoy, el corazón del hombre se ha vuelto estéril y está contaminado. El corazón está lleno de todo tipo de deseos y no hay lugar para que entre en él el amor puro e inmaculado. Sólo cuando los apegos mundanos sean expulsados del corazón habrá lugar para que el amor verdadero habite en él y crezca.

 

La cualidad del amor verdadero es dar y no recibir

     A medida que un hombre crece desde la niñez hasta la edad adulta, sus apegos cambian de la madre a los amigos, a la esposa y los hijos, y luego a la adquisición de riquezas. En los altibajos relacionados con la búsqueda de riquezas, comienza a sentir la necesidad de Dios. Esta alternancia perpetua de apego y separación no puede ser llamada amor real, el cual es espiritual y perdurable.

     La cualidad del amor verdadero es dar y no recibir. ¿A cuántos encontramos hoy en el mundo que les guste dar? Hasta un padre duda en desprenderse de su propiedad en favor de sus hijos. Sólo Dios puede ser el dador infinito. Por lo tanto, el amor es una cualidad divina. Aunque el amor está presente inherentemente en cada célula del ser humano, no se manifiesta, debido a la contaminación del corazón. Un hombre sin amor en su corazón es como si estuviera muerto.

Hagan que el mensaje del preceptor sea parte del ser de ustedes

     Una vez, un preceptor llamó a todos sus discípulos y les dijo que les daría algo extremadamente dulce que ellos deberían proteger de insectos y roedores. Los discípulos se valieron de diversos recursos para salvaguardar el regalo del gurú. Sin embargo, uno de ellos comió el dulce, lo digirió y obtuvo de él fuerza y energía considerables.

     ¿Qué lección ha de extraerse de esta historia? Significa que las enseñanzas aprendidas del preceptor no son meramente para preservarlas en lugar seguro. El mensaje nectarino del preceptor ha de ser conservado en el corazón. Debe ser convertido en parte del propio ser. Entonces, el receptor adquirirá vigor y fuerza.

     Del mismo modo, todo lo que ustedes vean, oigan o lean debe ser tomado a pecho y practicado. Sólo entonces tendrán la total satisfacción de beneficiarse de las enseñanzas. Oír no es suficiente. Deben asimilar y digerir lo que han escuchado. Debe ser puesto en práctica en la vida diaria. Ésta fue la plegaria que las gopikas le hicieron a Krishna: que la música nectarina que fluía de Su flauta llenara de amor divino sus corazones secos. Un corazón puro es esencial para progresar tanto en el campo espiritual como en otros campos.

     El amor divino lo abarca todo, y el cosmos entero está contenido en él. Por lo tanto, es esencial que el hombre comprenda la naturaleza de este amor. Hoy el mundo está flagelado por el desorden, la violencia y la inquietud. La injusticia, la explotación, la corrupción y la inmoralidad son ubicuas. Todas estas cosas son la misma antítesis del amor. El mundo puede ser transformado sólo mediante el amor divino.

     El amor Áthmico (amor Espiritual) debe ser distinguido del amor o el apego relacionado con el cuerpo, la mente o el intelecto. Estos apegos están relacionados con el mundo y son la fuente del pesar.

 

Cuatro tipos de amor

     El amor por lo Divino es de cuatro tipos. Uno es Svartha-Prema (amor basado en el interés personal). El segundo es Samanjasa-Prema, el tercero es Parartha-Prema, y el cuarto es Yathartha-Prema.

     Svartha-Prema es como una lámpara que se conserva en una habitación. La lámpara ilumina sólo la habitación. Este tipo de amor egoísta queda restringido a un grupo limitado y no se extiende a otros. Samanjasa-Prema puede compararse con la luz de la luna. Esta luz de luna es visible tanto afuera como adentro. Sin embargo, no es muy refulgente. La luz es mortecina. Este tipo de amor se extiende a un grupo más amplio pero no es muy intenso.

     El tercero es Parartha-Prema. Es como la luz del sol. Ilumina tanto adentro como afuera con su brillo. Pero no es continuo, en el sentido de que el sol no es visible de noche. Sin embargo, ésta no es una ausencia permanente, porque el sol vuelve a salir. De hecho, el sol está siempre allí. Del mismo modo, este amor desinteresado puede parecer ausente a veces, pero volverá a aparecer.

     El cuarto es Yathartha-Prema o Athma-Prema. Este amor está presente siempre, adentro y afuera, en todo lugar y en todo momento, en toda circunstancia. Es Amor Divino. Es imperecedero. Es eterno. Es inmanente en todos. Cuando una persona manifiesta este amor, alcanza la paz que va más allá de toda comprensión.

 

El ejemplo supremo de Vibheeshana

     El ejemplo de Vibheeshana, el hermano menor de Ravana, ilustra la forma en que el amor por lo Divino se manifiesta en un devoto. Vibheeshana sufrió muchos ultrajes por parte de Ravana, debido al amor que sentía por Rama. En la batalla contra los Rakshasas en Lanka, Rama y Lakshmana destruyeron a muchos de los grandes guerreros Rakshasas, durante los dos primeros días. Al tercer día, un formidable guerrero se paró frente a ellos. Vibheeshana le dijo a Rama: “Si Tú conquistas a este guerrero, toda Lanka será Tuya. Es un guerrero aun más grande que el mismo Ravana”. Rama luchó contra este poderoso Rakshasa durante todo el día, pero no pudo vencerlo. Ya estaba a punto de abandonar el combate por ese día, cuando Vibheeshana —quien se hallaba detrás de Rama— dijo: “Éste no es el momento de abandonar la lucha. Debes reunir toda Tu fuerza y destruir al enemigo. No debes perder esta oportunidad. Te estoy diciendo esto debido al amor que siento por Ti”. Al ser instado por Vibheeshana, Rama continuó la lucha y destruyó a Su oponente.

     El formidable guerrero cayó en el campo de batalla. En el instante en que supo que el guerrero estaba muerto, Vibheeshana también se desplomó en el suelo. Recuperándose luego de cantar el nombre de Rama, Vibheeshana se levantó y le confesó a Rama: “¡Swami! Ésta es una señal de debilidad de mi parte. No debí haber sucumbido a tal debilidad. Habiéndome llenado de Tu amor, ¿cómo pude sucumbir a tal debilidad?” Rama observó: “Está bien. Pero, ¿por qué te desplomaste tan repentinamente?” Vibheeshana respondió: “¡Swami! Ocurrió debido al apego del cuerpo. Se debió al afecto paternal. Ese guerrero poderoso era mi hijo”.

     ¡Era el hijo de Vibheeshana! Vean lo que hizo Vibheeshana. Para asegurar la victoria del Señor, Vibheeshana no dudó en hacer matar a su hijo en la batalla.

 

Dios es más grande que un hijo

     Rama le preguntó a Vibheeshana: “¿Por qué hiciste esto? ¿No está mal de tu parte? ¿Por qué no me dijiste desde el principio que él era tu hijo?”. Vibheeshana respondió: “Cuando estás enfrentando a un enemigo, no debes preocuparte por ningún tipo de parentesco en el campo de batalla. En esta guerra no hay sitio para que los parentescos den lugar a consideraciones. Cuando alguien toma las armas contra ti, él deja de ser un pariente. Ya sea una madre, un padre, un hijo o cualquier otro, cuando pasa a ser un enemigo, especialmente de Dios, no es posible considerar el vínculo familiar. Yo me he entregado completamente a Ti. Soy Tu sirviente. Me debe preocupar fundamentalmente Tu victoria y no algún parentesco temporáneo. La única verdad para mí es Tu voluntad”.

     Este gran amor de Vibheeshana por Rama contribuyó a la victoria de Rama. El amor por lo Divino debe ser un lazo inextricable. Todos los otros apegos mundanos son transitorios. Los lazos thamásicos son como cadenas de hierro. Los lazos rajásicos son cadenas de cobre. Los lazos saáthvicos son como cadenas de oro. Sin embargo, ya sean de hierro, cobre u oro, son cadenas de todos modos. La naturaleza de los metales puede variar; no obstante, las cadenas continúan siendo grilletes. Vibheeshana declaró: “Yo no necesito esta clase de lazos. Estoy contento con el amor puro de Rama”.

     Vibheeshana actuó de este modo para demostrar al mundo la cualidad suprema de amor total por lo Divino.

     Vibheeshana es un amigo saáthvico (Supremamente sagrado) de Rama. A pesar de su larga intimidad con Rama, Lakshmana no estaba en la misma categoría. Él era un hermano saáthvico, no un amigo saáthvico. Sugriva era un amigo rajásico. Jambhavan era un amigo thamásico. Vibheeshana, aunque pertenecía a la progenie de los Rakshasas, se destaca como un amigo saáthvico (puro y desinteresado). En esta pureza inmaculada brilla el amor. Es absolutamente inestimable.

 

El Amor Divino como lo glorifican los Vedas

     Acerca del Amor Divino, el Shruthi (Vedha) declara: “No se originó en el firmamento. No creció de la tierra. No tiene nacimiento y muerte. Lo satura todo. Emerge del corazón cuando se deshacen los nudos de la ignorancia”. Así es como los Vedas glorificaron al Amor Divino. Incluso Naradha, el autor de los Bhakti Suthras, no pudo describir la naturaleza del Amor Divino. Él describió de diversas formas el estado mental de los devotos llenos de amor por el Señor, pero no pudo describir a Prema (amor). Del mismo modo, Tulasidas también se refirió al nombre de Rama como una gema preciosa.

     ¿Dónde puede hallarse este amor? Sólo puede obtenerse de Bhagavan Mismo, quien es la misma encarnación del amor. No traten con ligereza este amor infinitamente valioso, que es eterno, puro, sagrado y poderoso más allá de las palabras.

 

No pierdan esta oportunidad que Sai les ha dado.

Sólo la devoción a Sus pies los redimirá.

No se dejen influir por las palabras de otros.

¡Vengan todos! ¡Vengan!

¡Vengan Conmigo y complázcanse en este amor bienaventurado!

 

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

D.D. pronunciado en el Sai Kulwant Mandap,

el 27 – 07 – 96


Texto tomado de: 

http://www.saibaba.cl/

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