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La Divinidad por medio del Amor

La Divinidad por medio del Amor 
    Hombres y mujeres de muchos credos,
    de los cuatro puntos del planeta,
    se han reunido aquí con amor y humildad
    sin importar la incomodidad,
    soportando muchas penurias,
    ¡todo por la gracia de Baba!
    Disipando el creciente ateísmo
    e infundiendo fe en Dios
    el amor de Sai, que todo lo abarca,
    está  transformando a la humanidad
    y llevándola a la Divinidad.  
      ¡Encarnaciones del Amor Divino! Aunque físicamente los seres humanos se parecen, difieren mucho en sus acciones, pensamientos y sentimientos. Cada nación comprende un grupo de seres humanos. Las diferencias en la forma de vida de las comunidades humanas de las diversas naciones son muy significativas, aunque el entorno natural en todo el globo no sea, en general, tan variado. Esta es una característica importante de los seres humanos.
      La verdad es una sola. Está más allá del pensamiento y la palabra. Trasciende las categorías de tiempo y espacio. Innumerables buscadores han recorrido distintos caminos para reconocer esta Verdad. Existen diferencias notables entre los buscadores de la Verdad; pero esas diferencias no afectan la naturaleza del universo, sino que, por el contrario, deben considerarse etapas distintas en la comprensión del proceso cósmico. Son estas diferencias las que incitan a la continua búsqueda de un principio unificador.  
La Verdad primordial es una sola
      Las seis escuelas de metafísica india (shatdarshanas) nos han sido legadas por los grandes buscadores del pasado. Hoy se les presta poca atención a estas sagradas enseñanzas. Aunque los caminos espirituales marcados por estas diferentes Darshanas parecen distintos, tienen una meta en común y la verdad primordial que proclaman es una y la misma. Debido a las diferencias entre las diversas sectas y comunidades del país y al creciente materialismo, los principios de las seis Darshanas no se siguen con seriedad. La doctrina materialista ha atrapado al mundo de tal forma, que no se aprecia la grandeza de la metafísica india. Tampoco parece existir el clima adecuado para estudiar esta filosofía de la forma adecuada.
      La doctrina materialista supone que la Conciencia (chaitanya) es producto de las experiencias sensoriales y que la evolución de la conciencia depende de la evolución de la materia y está basada en ella. La materia inanimada es la base de la doctrina materialista. La materia es finita. La doctrina védica repudia la idea de que la conciencia puede surgir de los sentidos físicos, que son limitados por tener origen en la materia, que es finita y limitada. En total oposición a esta doctrina materialista, se ha proyectado la idea espiritual (o adhyátmica) para demostrar que el concepto de la primacía de la materia sobre la conciencia es falso. 
El hombre y la naturaleza
      Desde una perspectiva espiritual, la base es el Espíritu o Atma. El Atma es infinito. La doctrina vedántica proclamaba la naturaleza infinita del Ser y señalaba que la materia es inerte y finita. El Shruti declara: “La conciencia constituye las tres cuartas partes, y una cuarta parte es materia inerte”. Así, es la conciencia la que anima la materia, y no la materia la que da lugar a la conciencia. Esta es la esencia del concepto espiritual. El Gita dice: “Con las raíces hacia arriba y las ramas hacia abajo, el baniano extiende sus hojas hacia abajo (“Urdhva mulam adhah-shakham”, Cap. 15:1). Esta es otra confirmación del concepto de que el universo material ha emanado de la Conciencia Universal.
      La tecnología moderna ha producido aparatos fantásticos, aprovechado nuevas fuentes de energía y creado naves espaciales para explorar la Luna y otros planetas del espacio exterior. Pero ¿pueden todos estos instrumentos funcionar solos? No. Detrás de ellos está la inteligencia humana. El hombre es más grande que todas las máquinas.
      El hombre es conciencia encarnada. Esa conciencia hace que las máquinas se muevan, y es evidente que la materia inerte no puede crear conciencia. El hombre es el objeto más elevado de la creación.
      No debería ser una criatura que actúa por instinto, como los animales que están sujetos a la naturaleza, sino que tendría que ser el amo de la naturaleza. Debería avanzar pasando de lo humano (nara) a lo Divino (Narayana). Un hombre inteligente no debería pensar que está atado a los apegos mundanos (samsara). No es el mundo lo que lo ata, pues el mundo no tiene ni ojos para ver ni manos para agarrar. El hombre es prisionero de sus propios pensamientos y deseos.
      Debido al apego a lo efímero y perecedero, olvida su divinidad inherente y no se da cuenta de que todo en el universo ha venido de lo Divino y no puede existir sin el poder de lo Divino.  
La Divinidad en el Cosmos
      El Cosmos es una proyección de la Eterna e Infinita Realidad (Brahmán) y no está separado de Brahmán. “El universo está impregnado de lo Divino” (“Sarvam Vishnumayam Jagat”). Una vez reconocida esta verdad, quedará claro que todo lo que uno percibe o experimenta es una manifestación de lo Divino. Cada árbol es un Kalpavriksha, un árbol que cumple los deseos. Cada lugar de trabajo es un santuario de lo Divino. Muchos piensan que deben dedicarse a los ejercicios espirituales para alcanzar este sentido de unidad con lo Divino. Los ejercicios espirituales o las diferentes formas de adoración pueden dar cierta sensación de satisfacción personal, pero no llevarán a realizar a Dios. Dios no necesita nada de nadie. Dios no busca las ofrendas, ni se complace con ellas. Lo Divino no es diferente de ustedes. Es lo que les gusta y lo que no les gusta lo que los separa de Dios. Cuando se liberen de los deseos, podrán tomar conciencia de su divinidad inherente. Todos los ejercicios espirituales o los rituales que realicen al ofrecer adoración pueden servir únicamente para purificar la mente y eliminar el ego. La humanidad debe esforzarse por alcanzar el ideal de la unidad humana reconociendo a la divinidad que está presente en cada ser humano. 
Los pecados y el arrepentimiento
      Entre los cristianos existe una costumbre antiquísima: orarle a Dios para que perdone sus pecados. En las iglesias, los devotos confiesan sus pecados, hacen ofrendas de dinero y obtienen la absolución del pontífice o sacerdote. La creencia en la redención por el arrepentimiento y las ofrendas a lo Divino prevalece también en la India. Estas prácticas se basan en ideas equivocadas acerca de lo Divino. Debe haber una indagación seria sobre la naturaleza de lo Divino, y las personas deben tratar de librarse de las creencias supersticiosas que no se basan en la Verdad.
      Cabe destacar que el afán de indagar imperó entre los antiguos griegos siglos antes de Cristo. Sócrates fue un gran maestro que promovió el espíritu inquisitivo entre los jóvenes de Atenas. Estaba tan dedicado a la búsqueda de la verdad que prefirió morir en su ciudad natal a escaparse con la ayuda de sus discípulos. No les daba ningún valor a la vida, los bienes o las posesiones.  
Jesús y el hombre rico
      Jesús tampoco le daba valor a la riqueza o la posición. Una vez, un hombre rico fue a ver a Jesús cuando este se encontraba en la casa de Marta y María. El hombre le dijo que, a pesar de toda su riqueza y sus posesiones, su mente no estaba en paz, pues lo afligían muchas preocupaciones. Le pidió a Jesús que le mostrara la forma de salir de esa situación. Jesús le respondió: “El camino es sencillo, pero ¿lo seguirás? Has estado acumulando riquezas, y tus preocupaciones han crecido con ellas. ¿Qué harás con toda esta riqueza de la que algún día tendrás que desprenderte? Distribúyela entre los pobres y los necesitados, y todas tus preocupaciones desaparecerán. En su lugar, acumula la riqueza de la gracia de Dios por medio del amor a tus semejantes”.
      Este es el mensaje que hay que entender hoy en día. Las personas deben intentar ganarse el amor de Dios. Todas las demás formas de riqueza, entre ellas la riqueza de la erudición, carecen de valor. Castigando a los ricos y socorriendo a los pobres y enfermos, Jesús les enseñó a sus discípulos una nueva forma de vida basada en la fe en Dios. Empezó su ministerio como Mensajero de Dios, y finalmente declaró: “Mi Padre y yo somos uno”. San Pablo, que al comienzo era un fuerte opositor de Jesús, se convirtió en el primer promotor de la fe cristiana después de haber tenido una visión de Cristo en sueños, en la cual Jesús le decía: “Cada hombre es una chispa de lo Divino. Si tú me odias, te estás odiando a ti mismo y odiando a Dios”. Pablo tuvo que enfrentar muchas pruebas cuando transmitía el mensaje de Cristo. Los primeros cristianos fueron perseguidos por los gobernantes romanos. Con el transcurso del tiempo, la fe cristiana se estableció en Roma, que se convirtió en la sede de la Iglesia católica. 
“El Reino de los Cielos está dentro de ustedes”
      Cristo declaró que el hombre puede realizar a Dios sólo por medio del amor. Una vez, un sumo sacerdote de Jerusalén llamó a Jesús y le preguntó: 
      —¿Eres el Rey de los judíos?
      —No lo digo yo —respondió Jesús.
      El sacerdote agregó: 
      —Estás llevando a la gente por el mal camino con tus enseñanzas erróneas. Les estás diciendo que todos pueden entrar en el Reino de los Cielos a través de ti.
      Jesús respondió que le decía a la gente que buscara el Reino de los Cielos. Y el sacerdote le preguntó:
      —¿Dónde está ese Reino?
      —El Reino de los Cielos está dentro de ti, dentro de cada persona —replicó Jesús—. Si esa es mi enseñanza, ¿cómo pueden acusarme de decir que el Reino de los Cielos sólo puede alcanzarse por mi intermedio?
      ¿De dónde sacaba Jesús el valor para decir estas cosas? Podía hacerlo porque estaba proclamando la verdad. La verdad nace del amor, que viene de la fe en Dios. 
    Donde hay confianza, hay Amor.
    Donde hay Amor, hay Paz.
    Donde hay Paz, hay Verdad.
    Donde hay Verdad, hay Bienaventuranza.
    Donde hay Bienaventuranza, está Dios. 
      En la India se cree que la Divinidad existe en tres formas: como Brahma, Vishnu y Maheshvara. Nadie ha visto a estas deidades en sus diferentes formas, que fueron concebidas para desarrollar la fe de determinadas maneras. La Trinidad está simbólicamente presente en todos. El corazón ha sido equiparado con Ishvara. Eso significa que el corazón simboliza el principio átmico en el hombre, en referencia al corazón espiritual, no físico. El corazón representa la divinidad así como el principio del amor. El Atma no tiene límites y, por ende, tampoco los tiene el amor. Los hombres, por su estrechez de miras, pueden poner límites a su amor, pero el amor como cualidad divina es infinito. 
“Ustedes son lo Divino”
      La mente ha emanado del corazón. Lo impregna todo. “La mente es la base del Cosmos” (“Mano Mulam Idam Jagat”). La mente simboliza a Vishnu. La palabra “Vishnu” significa aquello que se encuentra en todo el universo. Puesto que la mente ha emanado del corazón, el principio de Vishnu ha venido del principio de Ishvara.
      Se dice que Brahma ha emergido de Vishnu. En el hombre, el ego (aham) ha surgido de la mente, y Brahma es símbolo de aham. Esta es la interpretación esotérica de la Trinidad. Significa que la Trinidad está presente en todos. El corazón es Ishvara; la mente, Vishnu, y el “yo” es Brahma. Si consideran al ser como Brahma, sus pensamientos y sus acciones no irán por mal camino. La mente será un medio de liberación cuando se deshaga de las impurezas que residen en ella. Todos los ejercicios espirituales fueron creados solo para limpiar la mente. Una vez que la mente se ha purificado, lo Divino se experimenta de manera espontánea.
      Lo Divino no está separado de ustedes. Ustedes son lo Divino. Esta convicción debe crecer dentro de ustedes. Al principio se consideran simples seres humanos. Luego, llegan a una etapa en la cual toman conciencia de su divinidad en potencia. Finalmente, en otra fase, reconocen su divinidad. Estas tres etapas pueden notarse en la vida de Jesús. Al comienzo, dijo: “Yo soy un Mensajero de Dios”. Luego declaró: “Yo soy el Hijo de Dios”. Finalmente, afirmó: “Yo y mi Padre somos Uno”. En este proceso, Cristo alcanzó la unidad con lo Divino.
      Ya mismo deben emprender el viaje hacia la unidad con lo Divino. El tiempo no espera a nadie. Dediquen todos sus esfuerzos a realizar a Dios. El principal requisito es eliminar el ego. Si no se libran del ego, no podrán experimentar la bienaventuranza de la divinidad. La adoración ostentosa no sirve de nada. La riqueza, el poder y la posición no sirven para nada en la búsqueda espiritual, pues no pueden dar paz o alejar el temor que acosa al hombre en todo momento. Sólo el hombre de fe está completamente libre de temor. Por ende, cultiven la fe en Dios y lleven una vida enfocada en Él. Pueden continuar sus estudios y sus ocupaciones sin abandonar su fe en Dios. Lo que sucede ahora es que los hombres olvidan a Dios en su afán de adquirir riquezas. Están buscando comida (annam) en vez del Atma. Cuando el Atma se realiza, todo lo demás se obtendrá sin demasiado esfuerzo.  
Recuerden las tres máximas
      El hombre que ha realizado al Ser ha redimido su vida. Aquel que es consciente de sus faltas es un hombre bendito. El que ve lo bueno en los demás es igualmente bendito. Den su amor a todas las personas.
      Hoy se ha reunido aquí gente de muchos países distintos. ¿Por qué  han venido? No carecen de bienes. No les faltan comodidades. Disfrutan de muchas cosas en sus países. Pero no experimentan verdadera bienaventuranza, la cual puede venir solo de la realización espiritual. Es por eso que han venido. Deben enfocar la mente hacia el Atma. El Atma es infinito. Líbrense del concepto de “lo mío” y “lo tuyo”. Considérense hijos de un solo Dios, que es el protector universal. Tengan en mente estas tres cosas: Amor a Dios, temor al pecado, cumplimiento de la moral social.
      Aquel que no siente amor por Dios peca con facilidad y pierde todos sus valores morales. El amor a Dios promueve el temor al pecado y hace que uno lleve una vida basada en la moral. Estos principios trinos son como la Divina Trinidad. Fomentarán la triple pureza de pensamiento, palabra y acción (trikarana suddhi). Todo lo que hagan con esa pureza conducirá a la realización en Dios. Sobre todo, cultiven el amor. El amor los ha traído hasta aquí. Fortalezcan ese amor. El amor es Dios. Vivan en el Amor. Pueden escoger cualquier forma de adoración o seguir cualquier camino espiritual que deseen. Todo aquello que deleite a su corazón complacerá a Dios. Sigan los dictados de su conciencia, llenen sus corazones de amor y sumérjanse en la bienaventuranza de Dios. 
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Mensaje de Navidad
Auditorio Purnachandra, 25 – 12 – 87.
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