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Desarrollen unidad espiritual

La religión enseña autodisciplina y promueve el bienestar;

intensifica el propio poder espiritual y lo vuelve a uno refulgente.

Si las personas viven sin conocer su secreto interno,

la comunidad y su cultura declinan y sufren.

¡Encarnaciones del Amor Divino! Innumerables olas surgen del vasto océano. Las olas parecen tener formas diferentes. Sin embargo, estas múltiples olas no son diferentes del océano. En todas las olas, se encuentran inmanentes la naturaleza y las cualidades del océano. Del mismo modo, los innumerables seres que ven en este cosmos ilimitado parecen ser diferentes unos de otros, pero todos ellos emergieron de la misma fuente cósmica cuya forma es Sat-Chit-Ananda (Ser-Conciencia-Bienaventuranza).

Las religiones no son diferentes unas de otras

Cuando la lluvia cae del cielo sobre la tierra, las montañas, los ríos y el mar, cae agua pura. Sin embargo, el agua pura adquiere el color y el sabor de la región o el lugar donde cae. Del mismo modo, los profetas y los mesías, que encarnaron en la tierra en diferentes formas y en diferentes épocas, impartieron su mensaje en términos apropiados al tiempo, el lugar y las condiciones de las personas implicadas. Las religiones no pueden ser consideradas diferentes unas de otras por esta razón.

Todas las religiones han enseñado sólo lo que es bueno para la humanidad.

La religión debería ser practicada con esta conciencia.

Si las mentes son puras,¿cómo puede ser mala la religión?

Es un signo de ignorancia considerar a una religión superior y a otra inferior, y desarrollar diferencias religiosas sobre esta base. Las enseñanzas de todas las religiones son sagradas. Las doctrinas básicas están fundadas en la verdad. Atma-tatva (la verdad del Espíritu) es la esencia de las religiones, el mensaje de todas las escrituras y la base de toda la metafísica. El deber primordial de los seres humanos es reconocer que las sendas indicadas por las diferentes religiones pueden variar pero la meta es una.

El amor, el sacrificio, la compasión, la moralidad, la integridad y cualidades similares son comunes a todas las religiones. De diferentes formas, todas las religiones procuraron promover la unidad en la diversidad.

La filosofía, la cultura y la sagrada forma de vida baratilla impregnan todas las religiones y brillan en ellas como una corriente subterránea. La cultura bharatiya ha afirmado la profunda verdad Védica “Eko vasi sarva bhuta antaratma” (El Único Espíritu habita en todos los seres). Esta unidad del Espíritu es proclamada en diversos contextos en las enseñanzas del budismo, el cristianismo y el islamismo.

Aunque en términos de la forma física, los seres humanos parecen diferentes, en términos del Espíritu todos son uno: ésta es la verdad propagada por el cristianismo. Éste ha declarado que todos son los hijos de un Señor y que, creyendo en la Paternidad de Dios, todos deberían vivir en armonía.

“Namaskar” es el mensaje de unidad

Esta verdad básica de la unidad espiritual de toda la creación es enfatizada en cada etapa de la cultura bharatiya. “Ekam Sat-vipra bahudha vadanti” (La Realidad es Una; los sabios le dan diferentes nombres). La Realidad Última es sólo Una. Sus reacciones mentales dan lugar a la multiplicidad. Lo que tienen que ofrecerle al Señor es Ekatma bhava (el sentido de unidad espiritual). Los bharatiyas tienen la costumbre de unir las dos palmas y ofrecer Namaskar (salutaciones). ¿Cuál es el significado interno de esta forma de saludo? Es una expresión de la unidad de los muchos en el Uno.

En el islamismo, la expresión salaam es utilizada como una forma de saludo. “Sa” en este término significa la expresión combinada de Salokyam, Sarupyam, Samipyam y Sayujyam (Ver lo Divino, tener la visión de la forma de lo Divino, acercarse a lo Divino y fundirse en lo Divino). Cuando estas cuatro expresiones se combinan y se funden en una –“La” significa fusión– tienen Salaam (la fusión de los muchos en el Uno).

En el cristianismo, el término “Esu” (Jesús) es utilizado para describir a Cristo. Este término también significa la unidad de la Divinidad. El significado interno del término “Esu” es el reconocimiento del Uno Divino en todos los seres.

En el jainismo también, Mahavira enseñó la misma verdad. Cuando se les permite a los sentidos ir por donde quieren, todo tipo de reacciones tienen lugar. Sólo cuando los sentidos son puestos bajo un control unificado, la naturaleza de la Divinidad puede ser comprendida. Los ojos tienen el poder de la vista. Los oídos pueden oír. Los poderes de todos los órganos sensoriales –vista, oído, habla, etcétera– derivan de lo Divino. Lo Divino es lo que permite a los ojos ver, a los oídos oír, a la mente pensar y tener diversas experiencias. Cuando todos estos procesos sensoriales son puestos bajo un control unificado (mediante la conquista de los sentidos) ese hombre se vuelve un conquistador, un “Jina”, como lo denominan los jainistas. El título de vencedor fue otorgado a Mahavira porque él había conquistado sus sentidos.

El amor es el aliento vital de cada ser

Así como los ornamentos son diversos aunque el oro es uno, las religiones son diversas pero su verdad espiritual básica es la misma. El budismo también enuncia la misma unidad. Declara que lo que debería emanar de cada ser humano es amor. Para cada ser, el amor es el aliento vital. Cuando tal amor anima a una persona, ella no recurrirá a la violencia, sino que practicará Ahimsa (la no violencia).

Buda declaró que los hombres deben cultivar amor para que la vida humana sea redimida. Así, si tratan de comprender la verdad básica de cada religión, verán que todas ellas enseñan sólo la Unidad. Las diferencias religiosas envenenan la mente. Nadie debería dar lugar a las diferencias religiosas. Todos son espiritualmente Uno.

En este contexto, debe comprenderse que de tiempo en tiempo, profetas, mesías y avatares encarnaron en la tierra para proclamar la gloria de la condición humana y hacer que la cualidad humana floreciera en la humanidad.

El advenimiento de Jesús

Hace dos mil años, en Palestina, una provincia del imperio romano, había judíos que profesaban el judaísmo. Los judíos creían en un Dios llamado Jehová. Ellos creían que Dios enviaría a un mesías para el pueblo de Israel. Jerusalén era la ciudad sagrada de los judíos y continuó siéndolo incluso bajo los romanos.

En ese tiempo nació Jesús. Desde su niñez Jesús desplegó cualidades sagradas, tales como la compasión, el amor y el sacrificio. Comprendiendo desde su niñez que la obligación primordial de un ser humano era cumplir con su deber, Jesús solía ayudar a su padre en su trabajo como carpintero. El padre murió cuando Jesús tenía doce años. Durante un tiempo, él continuó con el trabajo de su padre, pero en su debido momento, comenzó con su ministerio al servicio de la gente.

Así como la fragancia en un pimpollo, la divinidad de Jesús fue evidente desde su niñez. Tres reyes vinieron desde Oriente para verlo en el momento de su nacimiento. Uno de ellos, al ver al niño, sintió que él amaría a Dios. Otro sintió que él sería amado por Dios. El tercer rey sintió que él declararía un día su unidad con Dios. El pensamiento del primero indicaba el papel de Jesús como un “Mensajero de Dios”. El pensamiento del segundo indicaba que él sería el “Hijo de Dios”. El pensamiento del tercero indicaba que el niño declararía un día que “Yo y mi Padre somos uno”.

¿Quién es un “Mensajero de Dios”? Es aquel que comprende el propósito de su vida. El “Hijo de Dios” es aquel a quien otros consideran divino. “Yo y mi Padre somos uno” significa la verdadera naturaleza del individuo, su identidad con la Divinidad. Así es como Cristo progresó en su ministerio. Transmitió Su mensaje en términos simples y convincentes.

Los cambios de época, lugar y circunstancias producen cambios en las ideas y las instituciones religiosas. Esto resulta evidente en la historia de todas las religiones y credos. Tales cambios pueden verse en la historia del cristianismo y en la de la Iglesia Católica. Uno de los cambios notables fue producido por la Reforma originada por Martín Lutero.

Las enseñanzas básicas de Jesucristo

Las enseñanzas básicas de Jesucristo se relacionaban con el cultivo de la compasión, el amor, el sacrificio y la hermandad entre los seres humanos. Jesús fue llamado el Cristo porque era considerado el mensajero “elegido” de Dios.

El crecimiento del cristianismo en la Edad Media culminó, por así decirlo, en que adquirió la condición de una religión de Estado bajo el emperador Constantino. Con el crecimiento del cristianismo, también se desarrollaron los cismas en la religión. El aumento de cismas a menudo da por resultado una declinación de la espiritualidad. A medida que los hombres desarrollan deseos mundanos, la fe religiosa declina. Los hombres no comprenden que ir tras los placeres físicos es como ir tras un espejismo para saciar la sed.

¡Encarnaciones del Amor Divino! Comprendan que la felicidad humana no puede hallarse en los objetos sensoriales o en las experiencias. Cualquier placer derivado de ellos es transitorio y momentáneo. La bienaventuranza real y perdurable proviene del interior del propio ser. El cuerpo está hecho de materia: Annamaya. La vida se basa en el Prana (el aliento vital): Pranamaya. La mente es sutil: Manomaya. En total, el hombre posee cinco envolturas: Annamaya, Pranamaya, Manomaya, Vijñanamaya y Anandamaya kosas. Las primeras dos son densas y las últimas tres son sutiles.

El hombre es un producto de su mente. La mente está formada por un montón de pensamientos. Los pensamientos conducen a las acciones. Las acciones son la fuente de las alegrías y las penas experimentadas en la vida diaria. De esto se desprende que si hoy el mundo está en mal estado, se debe a que las acciones de los hombres han tomado un camino errado. Todo el bien y el mal en el mundo se basan en las acciones de los hombres. Cuando las acciones de los hombres sean sublimes, el mundo será grande y noble.

El hombre es una combinación de cuerpo, mente y Atma

Cuando hablamos del hombre, debemos considerarlo la combinación de cuerpo, mente y Atma. El cuerpo es un instrumento para realizar acciones. La mente es la facultad que determina lo que es correcto o incorrecto. El Atma es aquello que es siempre puro, inmutable y permanente.

“Hombre” implica tres cosas: hacer, conocer y ser. Puede decirse que un ser humano existe cuando el cuerpo, la mente y el Atma están presentes en unidad. Cuando sólo el cuerpo actúa sin considerar a la mente y al Atma, se dice que esa persona se halla en el estado de Pasutvam (el estado animal). Cuando la mente sola actúa en combinación con el cuerpo, sin considerar al Atma, esa condición es descrita como Dandavatvam (demoníaca). Cuando el Atma funciona de acuerdo a su verdadera naturaleza, sin involucrarse con el cuerpo y la mente, ese estado es descrito como Daivatvam (la unidad con lo Divino).

Las cuatro categorías de hombres

Por lo tanto, el hombre posee estas cuatro posibilidades: la animalidad, la condición humana, la naturaleza demoníaca y la divinidad.

“Brahmanishtarato devah” dice un aforismo Védico. Esto significa que aquel que está siempre inmerso en la contemplación de Brahmán (el Supremo) es divino. Tal persona está siempre dedicada a la rectitud y la integridad y lleva una vida de pureza.

Siempre buscando ayudar a otros, ella derrama amor sobre todos y no daña a nadie.

“Sathyanityarato martyah” (Aquel que está siempre unido a la Verdad es un verdadero hombre). Esto significa que sólo puede ser llamado hombre quien se adhiere a la verdad y la conducta recta en la vida diaria.

La tercera categoría es descrita como “Madhyapanorata danavah” (Quien es adicto a las bebidas embriagantes y al consumo de carne y lleva una vida sensual es un ser demoníaco). Tal persona es intensamente egoísta y no siente conmiseración ni consideración por otros. Una persona malvada, gobernada por malos impulsos y malas acciones, es descrita como un demonio.

La cuarta categoría consiste en seres que sólo llevan una vida dedicada a la comida, la bebida y la complacencia sexual sin tener conciencia del verdadero significado de la existencia humana. Tales seres ignorantes han sido descritos como Pasubhis-samanah (iguales a los animales). Tales personas están inmersas en los placeres sensuales. Los sentidos deben ser considerados instrumentos para prestar servicio a otros. Se ha de abandonar la absurda idea de que todos los placeres consisten en complacer los apetitos sensuales. Sólo los animales se contentan con obtener toda la satisfacción únicamente de los sentidos. Por lo tanto, cada hombre debería declarar firmemente: “Yo soy un hombre y no un animal”. Sólo cuando el hombre tenga esta doble convicción dejará de ser un animal y hará valer su condición humana. Desafortunadamente, hoy los hombres afirman ser humanos, pero se dedican a actividades animales.

Todas las religiones han enfatizado las mismas verdades en sus enseñanzas básicas. Sin embargo, pocas personas tratan de comprender el significado interno de las religiones. Debido al sentimiento estrecho de que la propia religión es superior y otros credos son inferiores, los miembros de diferentes religiones están desarrollando odio hacia los miembros de otros credos y están actuando como demonios. Tales ideas estrechas han de ser totalmente abandonadas. Todos deben desarrollar la conciencia de que, aunque los nombres y formas pueden ser diferentes, la verdad esencial es una en todas las religiones.

Crean firmemente que “El Amor es Dios: Dios es Amor”

Hoy, debido a estas actitudes estrechas, en todo el mundo imperan el conflicto, el desorden y la violencia. Hay un método simple para superar estas dificultades. Los hombres deben adherirse firmemente a la idea de que “El Amor es Dios y Dios es Amor”. Vivan en Amor. Ésta es la tarea que cada uno tiene ante sí. Donde prevalezca el amor, la paz crecerá.

Para promover el amor, el primer requisito es la fe. Sólo cuando creen que alguien es su madre, desarrollan amor hacia ella. Si no la consideran su madre, no sentirán ese amor hacia ella. Por lo tanto, la fe es el punto de partida.

Donde hay Amor, hay Paz.

Donde hay Paz, hay Verdad.

Donde hay Verdad, hay Bienaventuranza.

Donde hay Bienaventuranza, está Dios.

Hay una constante búsqueda de paz. Todos la buscan. Sin embargo, no puede obtenerse la paz en el mundo externo. La paz se halla dentro de ustedes. Únicamente la divinidad dentro de ustedes es la base de la paz interior. Cuando vuelven su visión hacia afuera, lo que encuentran son sólo pedazos. Traten de comprender su verdadera naturaleza. Cuando sigan afirmando “Yo soy Dios, yo soy Dios”, tomarán conciencia de su divinidad, como declara el adagio Upanishádico: “Brahmavid Brahmaiva Bhavati” (El Conocedor de Brahmán se vuelve Brahmán mismo).

Eviten el odio; desarrollen amor

En primer lugar, fortalezcan su fe. Sin fe, todo tipo de adoración y todas las disciplinas espirituales son inútiles; son una pérdida de tiempo. Para empezar, cultiven amor. Todo crece del amor. Ese amor les revelará su verdadero ser. Ese amor les conferirá bienaventuranza. Por lo tanto, eviten el odio; desarrollen amor. Lo que importa en el mundo no es lo que comen. ¿Cuán importante es el pan, por ejemplo? ¿El pan es lo que sostiene sus vidas? En absoluto. Es sólo Dios quien los sostiene y protege. ¿Cuántos millonarios hay en el mundo que viven rodeados de lujos? Sin embargo, sólo la gracia de Dios puede protegerlos. Sin ella, todas sus riquezas serán inútiles.

Por lo que deberían orar es por el amor de Dios. ¿Cuánto han logrado elevar su condición como seres humanos sobre la base de toda su erudición, su poder, sus riquezas y sus logros científicos? ¿Hasta dónde han preservado su condición humana?

Sin asegurar su condición humana, el hombre no puede obtener paz ni seguridad.

(Bhagavan se refirió entonces a las actividades de las ex alumnas de la Universidad Sathya Sai para Damas que son miembros de la organización llamada “Mensajeras de Sathya Sai”. Esta parte del discurso de Bhagavan es publicada separadamente en el próximo capítulo).

Bhagavan Sri Sathya Sai Baba

Discurso en el Auditorio Purnachandra,

25 de diciembre de 1991.

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