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H2H Latino – Enero de 2011

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Heart 2 Heart Latino … de corazón a corazón

 

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Les presentamos las novedades de H2H Latino para el mes de Enero:

Alimentación, salud y espiritualidad: Una perspectiva espiritual para la salud y el estrés
Actividades destacadas: Con espíritu navideño
Tema del mes: Conversaciones con un Jnani

Historias inspiradoras: La fe obliga al Señor
Religiones del mundo: Confucianismo
Su enseñanza: Veneren a sus padres
Educare: La Rectitud
Festividades religiosas del mundo: Enero
Calendario latinoamericano: Enero

Los invitamos a visitar www.h2hlatino.org todos los meses y a dejarse inspirar por sus páginas.
Con amor,
H2H LATINO, de corazón a corazón


Categorías:H2H, H2H Latino

Colaboradores revista virtual H2H Latino

OM SRI SAI RAM

El Comité de Expansión del Mensaje Divino necesita colaboradores que tengan experiencia como periodistas para redactar la sección de actividades destacadas y como correctores en la revista virtual H2H Latino que se publica todos los meses

Por favor todos aquellos dispuestos a colaborar envíennos un e-mail con sus datos y experiencia a Luciana Garcia Mitre y a Marcelo Berenstein.

El trabajo fundamentalmente se hará a través de Internet, por lo tanto no es necesario que vivan en Buenos Aires

Email de contacto: comitedeexpansion@sathyasai.org.ar

Les enviamos nuestro amor en Sai,

Leonardo Gutter, Luciana Garcia Mitre, Marcelo Berenstein

Equipo de Difusión
OSSSBA-Consejo Central
Visite: www.sathyasai.org.ar
Visite: h2hlatino.org

Categorías:H2H, H2H Latino, Noticias

LA PAZ

LA PAZ

Los sabios aseguran que la paz es nuestra naturaleza innata. Entonces, ¿por qué no la experimentamos? Con su infinita sabiduría, Sathya Sai Baba nos esclarece este y otros puntos.

“Al igual que el Atma (Alma universal, el Uno devenido muchos) la Paz no tiene ni principio ni fin. Ninguna mancha puede estropearla. Es igual solo a sí misma, no puede ser comparada con nada más. 
La Paz es un océano infinito. Es la luz que ilumina el mundo. Pero buscarla en las cosas externas es lo que causa agitación en el mundo. En lo más recóndito de sus corazones hay una reserva de paz en la que deben refugiarse”. 
Pero la paz no puede ser descripta ni directa ni indirectamente. Entonces, ¿cómo podemos hacer para experimentarla? Sathya Sai Baba dice “Santhi (paz) no es una convicción a la cual uno llega a través de la lógica. Es el resultado de una disciplina suprema”.


DISTINTAS VÍAS, UN MISMO DESTINO

El primer requisito


"La Fe es el pájaro que canta cuando todavía no amaneció".

Rabindranaht Tagore


“Se dice que si una persona carece de paz, no puede ser feliz. Esto no es totalmente correcto. En lugar de lamentarse por su intranquilidad, debe esforzarse por lograr la paz verdadera con valor y fe. Esta es la diferencia entre el optimista y el pesimista.
De todos los poderes del mundo, el poder de la humanidad es el más grande, de hecho todo lo material en la tierra está valuado solo por el hombre. ¿Quién le da valor al diamante y al oro? ¿Quién le da el valor a la tierra? ¿No es el hombre? El hombre valúa todas las cosas de este mundo, pero es incapaz de reconocer su propio valor. Entonces, ¿cómo puede el hombre intentar entender el valor de la Divinidad? 
Antes que nada, el hombre debe reconocer su propia fuerza y valor. Después, estará en la posición de tratar de entender a la Divinidad. Dios no está presente en un sitio específico, como El Paraíso o Kailasa (un monte de la India), o en cualquier otra mansión celestial. La verdadera residencia de Dios está en el corazón del hombre. Ustedes no están haciendo ningún esfuerzo para hacer el viaje hacia el interior (Nivritti Maarga). Todo lo que ven, oyen o piensan son actos externos. En realidad, todo lo que hacen es externo. Así, están totalmente absortos en las actividades externas y descuidan completamente el viaje interno. 
Para comenzar este viaje se necesita fe en la divinidad interior. La fe en Dios promueve el amor. El amor conduce a la paz. La paz prepara el camino para la verdad. Si el hombre vive en la verdad, experimenta la bienaventuranza, que es Divina.


Donde hay Fe, hay Amor. 
Donde hay Amor, hay Paz. 
Donde hay Paz, hay Verdad. 
Donde hay Verdad, hay Bienaventuranza. 
Donde hay Bienaventuranza, está Dios. 
Por lo tanto, debe fortalecerse la Fe.


El Amor
“El placer es un intervalo entre dos dolores. ¿Cómo pueden sentir placer si nunca han experimentado dolor? Ambos vienen y se van como nubes pasajeras, nadie debería espantarse por el uno ni ansiar el otro. Enfrenten todas las contingencias con amor. Transformen todas las cosas en amor y llenen sus vidas con amor. De esta manera habrá paz y estabilidad en el mundo. 
¿Por qué repiten la palabra “Santhi” (paz) tres veces? La primera se refiere al cuerpo, la segunda a la mente y la tercera al alma, porque ustedes no son una persona sino tres. La persona que creen que son (el cuerpo físico), la que los otros creen que son (el cuerpo mental) y la que realmente son (el Atma, el Uno universal). Estos tres aspectos deben estar en paz. El Amor basta para alcanzarla. La Paz se puede alcanzar con Amor”.

La verdadera identidad
“Han de descubrir su verdadera identidad, solo entonces podrán tener Paz. Son como un hombre que olvidó su nombre, su dirección y su misión en la vida. Comprendan esto y traten de bucear profundo dentro de ustedes mismos, así sabrán quiénes son. Recién entonces tendrán paz y seguridad. Afilen su intelecto y limpien su conciencia para lograr este propósito a través del Sathsang (buena compañía), Japa (repetición de mantras), Dhyana (meditación), Namasmarana (repetición del nombre de Dios), etc.”.


Límite a los deseos
“No nacen como seres humanos solo para experimentar los objetos de este mundo. No hay nada en este mundo capaz de darles satisfacción permanente. Todas las experiencias del universo físico solamente incrementan sus deseos. Por eso, cada persona debería renunciar a los deseos y reconocer el principio de la Divinidad. Paz es la autoridad que gobierna el Reino de Ananda (felicidad). Ananda es la naturaleza innata del hombre, quien es Sat-Chit-Ananda (Ser, Conciencia y Bienaventuranza), pero olvidó cuál es su verdadera naturaleza”.


La rectitud
“Para disfrutar de la paz, la humanidad debe ser dirigida hacia los ideales de Dharma o Rectitud… Eviten en sus pensamientos, palabras y acciones todo trazo de deseo de hacer daño, de insultar o de causar sufrimiento o pérdida a los demás. Ayuden siempre que puedan. Encuentren la mejor manera de reformarse a ustedes mismos, desistan de hacerse daño y caminen siempre por el sendero de la Verdad. Ayuden siempre, nunca hieran”. 

El servicio 
“Primero, uno mismo debe estar en paz. Luego hay que transmitir esa paz a la familia. De la familia debe extenderse al pueblo, a la provincia, al Estado y a la nación. Pero hoy el proceso es a la inversa. Son los conflictos y la confusión los que pasan del individuo a la familia, y así sucesivamente hasta llegar al país. 
Conviértanse en mensajeros de paz. Deben comenzar consigo mismos. Solo pueden obtener paz por medio del servicio. Un hombre ocioso es como el taller del diablo. Si están ocupados trabajando, no habrá espacio para los pensamientos. Entonces la mente estará en paz. Una mente apacible es la morada del amor. El amor es inherente al hombre pero, así como una semilla debe nutrirse con abono y agua, el amor debe fomentarse mediante el servicio (seva)”. 

La erradicación de los enemigos internos
“Solo mediante la ausencia de apego, deseo y egoísmo pueden lograr la paz. Oren por una mayor porción de inteligencia o una memoria más aguda, pero no den lugar en sus corazones a la envidia y a la maldad. La envidia es un veneno mortal; contamina el carácter, arruina la salud y los priva de paz. No se dejen afectar por ella y podrán dominar a los dioses de la creación, la protección y la destrucción. Al igual que una plaga que destruye los cultivos, la envidia entra solapadamente y se expande con rapidez. La paz mundial podrá conseguirse solo cuando el ser humano investigue su mundo interno, saque la basura interior y  haga a un lado los malos impulsos”.

La ecuanimidad
“La paz es la capacidad de soportar el éxito y el fracaso, la alegría y el sufrimiento con perfecta ecuanimidad. La paz está en lo profundo de nuestro ser, es nuestra esencia verdadera. Solo pensamientos sobre Dios y un amor intenso por Él pueden traer la paz. En la medida en que los pensamientos sobre el mundo disminuyen, los pensamientos sobre Dios aumentan. Normalmente, la mente anhela lo mundano de forma constante. Cuando los deseos son eliminados, la paz se vuelve más firme”. 

El contento
“La paz externa es un reflejo de su paz interna. Solo la paz es la Verdad eterna. Tiene un gran poder. Confiere bienaventuranza ilimitada, es el tesoro principal del hombre. Quizás tengan un intelecto brillante, mucho dinero o mucha fuerza, pero todo esto es inútil si no tienen paz. Ganar paz es el único propósito de la vida. Ni el nombre, ni la fama ni la riqueza se lo darán. Si viven con contento, tendrán paz”. 

La pureza
“Aceptar con alegría los altibajos de la vida es la vía por excelencia hacia la Paz. Todos ansían ‘Sukha’ y ‘Santhi’ (contento y paz); pero no hay nadie que pueda decir cómo ganarla. El Ramayana y el Mahabharatha (las épicas de Rama y Krishna) son reservas inagotables de conocimiento para los buscadores de Paz. Están repletos de ejemplos y preceptos, que son inspiradores y oportunos. Si consideran seriamente estas enseñanzas, podrán obtener Pureza. El corazón puro dirigido hacia Dios y reflejando Su imagen es, de hecho, el Cielo”. 

El control de los sentidos
“La paz perfecta significa el tipo de paz obtenido como resultado de la ausencia de deseo, ira, codicia y odio. La paz debe ser expresada en sentimiento, palabra, postura y acción, también debe expresarse en la mente y en el cumplimiento del deber; todo esto de forma constante. Entonces la paz se volverá perfecta, de la clase más alta y estable. La paz genuina nace del control de los sentidos. El amor puro puede emanar solo de un corazón inmerso en la paz. De esta manera, comprender que “todo es Dios” se vuelve natural”. 

Dios
“Shanti (paz) es otro nombre para la estabilidad de la mente. La Paz es una virtud sagrada, es la encarnación del Ser. Es el mejor adorno para el hombre, y el corazón del altruista es su morada. La acumulación de riquezas y poder no puede dar paz. La paz puede solo provenir de la fuente interior. Entonces, ¿cómo consiguen Santhi (paz)? Sabiendo que son el Atma, que no tiene nacimiento ni muerte, ni alegría ni dolor, ni bajo ni alto. La fe en el hecho de que el hombre es un instrumento en Sus manos para la ejecución de Su plan, es la llave de la paz genuina. Solo cuando Dios es el objetivo y la guía puede haber paz verdadera”. 

“Mis tres”
“El cimiento para la verdadera paz es, de acuerdo a los Vedas, la cualidad de “Maithree”. Maithree significa cordialidad, amistad, compasión y amabilidad. También puede considerarse que significa “Mis tres” (“My three” en inglés), es decir, mi palabra, acción y pensamiento deben estar de acuerdo con mis palabras, acciones y pensamientos. Esto significa que debemos hablar, pensar y actuar con coherencia, sin fricción ni facciones, en una atmósfera de amor y entendimiento. Eso es lo que quiere el mundo de hoy".


-SATHYA SAI BABA


TEXTO TOMADO DE: H2H LATINO

http://www.h2hlatino.org/articulos.php?id=145

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LA RAIZ DE TODOS LOS MALES

La raíz de todos los males

“Yo soy el cuerpo” es tan solo una idea. Pero al creerla, la mente establece un principio de separación entre un “yo” y “lo demás” que superpone a la Unidad primordial. Esta separación ilusoria nos trae todo tipo de sufrimientos, que terminan cuando descubrimos nuestra verdadera identidad.

 
“Ustedes, que son esclavos del yo
que le prestan servicio de sol a sombra,
que viven con un miedo constante
al nacimiento, enfermedad, vejez y muerte,
reciban las buenas nuevas:
Su cruel amo no existe”. 
Buda

Extraído del libro “Silencio del corazón”, de los diálogos de Robert Adams*


EL ORIGEN DEL MUNDO

Cuando se despiertan a la mañana y se dicen a sí mismos: “dormí bien”, están hablando del yo. Yo dormí bien. Pero lo que esta frase en realidad significa es: el “yo” no estaba interfiriendo en mi vida. Porque apenas empiezan a pensar, dicen: “Llego tarde al trabajo. Tengo jaqueca. Tengo que tomar el desayuno”.  Y siguen todo el día con este yo, y nunca paran.  Todo el día es “yo, yo, yo, yo”. Piénsenlo. Siempre están diciendo “yo esto”, “yo aquello”. Hasta que otra vez se hace de noche y se duermen. Entonces otra vez el yo vuelve a su Fuente, al Corazón espiritual, y una vez más están en paz. Hasta que se despiertan y empieza todo de nuevo.


EL COMIENZO DE LA SABIDURÍA

Después de hacer lo mismo por millones de años, llegarán a la etapa en la que se preguntarán: “¿Quién soy yo? ¿Qué es este yo? ¿Cómo apareció? ¿De dónde vino?” Este es el principio de la sabiduría, cuando se preguntan por la Fuente del yo, y en definitiva siguen el yo hasta la Fuente. Cuando el yo está en la Fuente es como cuando están profundamente dormidos, excepto que están conscientes. Piensen en esto por unos segundos.


¿QUÉ ES EL YO? 

No se trata de “enviar” la idea del yo de vuelta a la Fuente. Simplemente tienen que preguntarse qué es el yo. Y se darán cuenta de que, después de todo, es solo un pensamiento. Obsérvense. Cuando abran los ojos, comiencen a darse cuenta de que antes de despertarse estaban en un estado total de paz, de ausencia de pensamientos. Pero ahora dejaron que se instale la idea del yo y están pensando en su cuerpo y en el mundo. 
Verán que digo “la idea del yo”. Les estoy dando una pista. El yo no existe. Darse cuenta de esto los hará felices. Sabrán que no hay nada que pelear. En otras palabras, cuando se den cuenta de que el yo es un pensamiento, su mente se silenciará y el yo desaparecerá automáticamente.


EL RETORNO A LA FUENTE

En el sueño profundo no tienen "yo" porque retornó a su Fuente. Están totalmente felices pero inconscientes. Cuando logren lo que se llama Liberación o Iluminación, significa que el “yo” retornó a su Fuente mientras están despiertos. Ya no queda nadie para pensar. Ya no hay nadie para preocuparse, inquietarse o sentirse desgraciado. Se habrán fusionado con el Infinito, con el Omnipresente Ser. Si entienden esto y si lo practican, se volverán los seres más felices del mundo. Porque mientras buscan a la Fuente del yo, comenzarán a sentirse cada día mejor. Los viejos pensamientos se desvanecen. El viejo yo se disuelve. Y se liberan.


EL FIN DEL SUFRIMIENTO

Esto pasará por sí mismo. Se darán cuenta de que hagan lo que hagan en su trabajo, estarán tomando las decisiones correctas sin pensar. Nada los volverá a perturbar. Estarán en paz con el mundo. Se sentirán felices.
Y no tendrán deseos de contarle a nadie sobre esto. La gente tiene que estar preparada para hacer auto indagación. Y esta preparación generalmente fue hecha en una vida anterior.
Luego empezarán a ver  todo en este universo como una imagen en la pantalla, y ustedes son la pantalla. Nunca más estarán preocupados. Nunca más tendrán miedo. Entenderán la plenitud de todo. Todo está bien. No hay errores.


EL MÉTODO 

Apenas se despierten, inmediatamente antes de que los pensamientos empiecen, identifíquense con el Ser. ¿Cómo? Simplemente díganse a sí mismos: “yo….yo”. Es todo lo que tienen que hacer. Si vienen pensamientos pueden preguntarse: “¿a quién vienen? Vienen a mí. ¿Y quién soy yo? ¿De dónde viene la idea del yo?” Y quédense en silencio. 
Hagan esto todos los días cada vez que puedan, especialmente a la mañana apenas se despiertan. Porque si lo postergan para más tarde, Maya (ilusión) se volverá más fuerte y se aferrará a ustedes, envolviéndolos en el juego de la vida. Pero si recuerdan constantemente que todas las cosas mundanas están ligadas al yo, se volverán hacia dentro. Y el yo volverá a su fuente.

LA DEVOCIÓN
 
Si son bhaktas (devotos) no tienen que seguir esta práctica. Todo lo que deben hacer es entregarse, entregarse completamente, lo cual los conducirá al mismo destino. Pero si son aspirantes al camino del conocimiento y quieren acabar con esto ya, aférrense al yo, síganlo hasta la Fuente y vuélvanse completamente libres.

*Robert Adams fue un Maestro norteamericano iluminado y discípulo directo de Ramana Maharshi. Sus primerosrecuerdos se trataban de un hombre bajito de barba al pie de su cama, que le decía cosas “incomprensibles”. Este “hombre pequeño” lo visitaba todas las noches hasta que Robert cumplió siete años. A los catorce, mientras daba una prueba de matemáticas en su escuela del Bronx, Nueva York, despertó al Ser. Un tiempo después viajó al Ashram de Ramana Maharshi, en el sagrado monte Arunachala, donde se quedó durante los últimos tres años de vida del Maestro. Al ver su cara por primera vez, se dio cuenta de que Ramana era de hecho el hombre pequeño que se le aparecía durante las noches de su infancia.

 

TEXTO TOMADO DE: H2H LATINO

http://www.h2hlatino.org/articulos.php?id=148

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EL JAINISMO

EL JAINISMO
Originario de India, el jainismo es una de las religiones más antiguas del mundo. Se remonta a miles de años atrás y deriva del sánscrito “JINA”, que significa vencedor espiritual. Al igual que las otras religiones arias, su propósito supremo es la liberación o iluminación, y la no-violencia es la práctica por excelencia para alcanzarlo.
El jainismo o mejor dicho, Dharma jainista, es una religión de por lo menos 3000 años de historia registrada, y eones de otra historia que nos lleva hasta los comienzos de la civilización aria surgida en el río Indo. Este origen en común hace que el jainismo comparta con el hinduismo y el resto de los credos de origen ario el supremo fin de la liberación o Moksha. 
Durante su larga existencia, el jainismo fue promulgado por 24 grandes Maestros, llamados Jinas o Tirthankaras. El más conocido es el último, Mahavira, nacido 600 años antes de Cristo y a quien erróneamente muchos lo consideran como el fundador de la religión.
Originalmente, a los miembros de esta comunidad se los conocía con el nombre de nirghanthas, que significa desapegados o renunciantes. Este apelativo ilustra el carácter ascético del jainismo. Jina es aquél que conquistó a sus enemigos internos como el apego (raga) y el odio (dwesha), los principales causantes del karma. El Jina ha trascendido el placer y el dolor, el apego y la aversión, y se ha liberado del karma que oculta el conocimiento supremo. Así, deviene Paramatma (el Alma suprema) y se deleita en la bienaventuranza eterna.
Ahimsa Paramo Dharma (la no-violencia es el deber supremo) es el epitome de las enseñanzas jainas. El jainista debe amar a todos los seres, ya que son potencialmente divinos sea cual fuere su forma. Además, todos tienen la capacidad de liberarse del ciclo de reencarnaciones (Samsara) y lograr la bienaventuranza eterna. Este propósito supremo de la liberación se obtiene a través de las tres joyas jainas: la Fe correcta, el Conocimiento correcto y la Conducta correcta.
LA RELACIÓN CON EL HINDUISMOA diferencia del resto de las religiones arias, que son posteriores (zoroastrismo, y sobre todo sijismo y budismo), es difícil asegurar si el jainismo surge del hinduismo, si ambos eran una sola religión y después se separaron, o si nacieron separadas de forma paralela. Muchos jainistas aseguran que su tradición es pre-védica, y niegan todo intento de relacionarla con el hinduismo. Por otro lado, el verdadero nombre del hinduismo es Sanathana Dharma (Sanathana significa eterno, y Dharma, aquello que sostiene el universo: 'aquello que existe Eternamente Sosteniéndolo Todo'.) y sus escrituras fundacionales, los Vedas, no difieren en esencia de la doctrina jaina. Debido a la compatibilidad de las creencias y a su antigüedad, es posible que en un principio hayan sido una sola religión-filosofía y que, con el tiempo, se distanciaran por las diferencias surgidas sobre todo en el terreno de la práctica. De hecho, el símbolo jainista es la esvástica, un símbolo védico de miles de años de antigüedad, utilizado también por el hinduismo (svasti en sánscrito significa bueno, auspicioso: sv = bien; asti = es). Parece una ironía que el nazismo haya tomado el símbolo de la religión de la no-violencia y lo haya dado vuelta (hacia la izquierda), tal como los anticristos invierten la cruz. 
Lo cierto es que, como veremos más adelante, el jainismo coincide con el hinduismo en casi todos los puntos de su doctrina. Entre otras cosas, los jainistas reconocen las castas hindúes, y en el norte de India los jainas y los vaishyas (casta comerciante hindú) se casan entre sí y se invitan a comer. Muchos no se consideran a sí mismos como pertenecientes a distintas religiones, y en la Universidad hindú hay estudiantes y pensionistas jainas, que conviven con sus hermanos hindúes.

UNA CONDUCTA EJEMPLAR
 Algunos autores acercan el jainismo al budismo porque comparte con este una atmósfera filosófica, tranquila, que prioriza el camino del conocimiento por sobre el de la devoción. Sin embargo, también hay diferencias entre ambas filosofías/religiones. Una de ellas –y en esto también se aleja del hinduismo- es el énfasis del jainismo en la conducta, particularmente en la relación del hombre con otros seres. Se podría resumir la doctrina jaina, y sobre todo la práctica, en una frase del Sutra Kritãnga: que aquél que no lastima a ninguna criatura viviente alcanza el Nirvana. Si bien tanto el hinduismo como el budismo abrazan la no violencia como ideal, los jainistas son los héroes en llevarla a la práctica. Esta religión enseña que incluso la más pequeña criatura viviente (jiva) debe protegerse y no debe ser herida. Todo ser vivo desea vivir, ninguno desea la muerte. Todos los seres desean ser felices, ninguno quiere sufrir. Los jainistas no solo se abstienen de comer carne, sino de los vegetales de raíz y de ciertas frutas, y solamente toman agua de filtro porque al hervirla matan a las criaturas que viven en ella. A veces llegan a prácticas tan extremas para evitar hacer daño, que pueden parecer exageradas. Sin embargo, esto no empaña la nobleza de su propósito, ni el ejemplo que los jainistas dan a un mundo tan alejado del ideal de no-violencia.

EL JAINISMO EN LA ACTUALIDAD
Hoy en día los jainas son comparativamente un pequeño cuerpo que asciende a cuatro millones, un 0.45% de la población total de India. Predican la tolerancia universal y su actitud hacia las demás religiones es de no-crítica y no-competencia, razón por la cual su expansión es limitada. Sin embargo, es una comunidad poderosa no por su número, sino por su pureza de vida y también por la riqueza de sus miembros, mercaderes y comerciantes en su mayoría. Las cuatro castas de los hindúes son reconocidas por los jainas, pero no hay muchos Brahmanes (sacerdotes) entre ellos. De hecho, los sacerdotes jainistas son los ascetas, que nunca vieron con buenos ojos los rituales brahmánicos, percibidos como acciones vacías de significado, cuando no violentas, sobre todo en la época en que el hinduismo degeneró en sacrificios a animales (aun cuando esta práctica no se correspondía con la prescripta por los textos sagrados: "La serenidad, el dominio de sí mismo, la austeridad, la pureza, la tolerancia, la honestidad, el conocimiento, la sabiduría y la religiosidad: ésas son las cualidades naturales con las que trabajan los brahmanes"). (Bhagavad Gita 18.42)
Tampoco hay Kshatriyas (guerreros y gobernantes) entre los jainistas, cuya casta parece incompatible con los ideales de no violencia, aunque sus Tirthankaras (Maestros) nacieron todos en esta casta, encargada de la administración y protección del pueblo.
La vasta masa de jainistas son Vaishyas —comerciantes, mercaderes y fabricantes— y la mayoría vive en el oeste de India, principalmente en el centro y en el norte (Rajastán, Maharastra y Gujarat). También se encuentran al este, en Bengala, y en menor medida en el sur (estado de Karnataka). Si bien aparecen diseminados en otras partes de India, las grandes comunidades jainas están confinadas a estas regiones.
Actualmente están divididos en dos grandes sectas —los Digambaras, históricamente registrados en el siglo cuarto antes de Cristo y mencionados en uno de los edictos de Asoka- y los Svetambaras, aparentemente más modernos. Estos últimos son ahora por lejos los más numerosos, pero los Digambaras tienen bibliotecas de literatura antigua mucho más vastas.

LOS TIRTHANKARAS 
De acuerdo con la concepción jainista, el tiempo está dividido en dos ciclos, uno ascendente (utsarpinee) y otro descendente (avasarpini). Los jainos aseguran que su credo ha sido revelado en cada uno de estos ciclos por los Tirthankaras, 24 seres humanos que lograron la perfección más alta. En sánscrito, Tirthankara  significa “hacedores de vados”: vados o puentes del río para que los demás puedan cruzar a la otra orilla de la liberación (nirvana). El tirthankara o Jina es, por definición, aquel que venció su naturaleza inferior, alcanzó la iluminación y predicó la senda jainista.
El último Tirthankara fue el Señor Mahavira, contemporáneo de Buda. Muchos dicen que es el fundador del jainismo, pero esto es incorrecto: veintitrés Tirthankaras existieron antes que él. Gracias a su extraordinaria percepción y conocimiento, los Tirthankaras que vivieron en la Tierra de era en era han brindado los principios fundamentales del jainismo.
La vida de los Jinas o Tirthankaras está registrada en el Kalpa Sutra jainista, aunque no de forma detallada. El único que se describe de forma completa es el vigésimo cuarto y último, de nombre Vardhamana y posteriormente llamado Mahavira (gran héroe). El vigésimo tercero vivió 1.200 años antes que él, y el vigésimo segundo, llamado Neminath, era primo de Krishna (encarnación divina que nació hace cinco mil años). Y así hacia atrás en el tiempo hasta el primero, Rishabhadev, el padre del Rey Bharata, que le dio su nombre a la India (India se llama Bharat, que significa adoradores de Dios).
En este punto se unen el jainismo y el hinduismo, que juntos reverencian al Grande que dio nacimiento a una línea de Reyes, se convirtió en el Rishi y el maestro, y su nombre aparece en los Vedas y Puranas.

VIDA DE MAHAVIRA
Como dijimos antes, Mahavira es el último Jina. Nació en Kundalpur en la república de Vaishali (Bihar) alrededor del 600 a.C. Fue contemporáneo de Gautama Buda, aunque mayor, y en las escrituras budistas se lo llama Nataputra.

Los primeros años
Las escrituras narran la vida de Mahavira desde antes de su nacimiento. Bajando desde las más elevadas regiones hasta su última encarnación, aquella en la que iba a despertar a su verdadera naturaleza, su alma iba hacia una familia brahmán donde, según el relato, había planeado nacer. Pero Indra, el Rey de los Devas, dijo que no era correcto que naciera entre los brahmanes, porque el Jina era un Kshatriya (casta gobernante) y debía nacer en una casa real.
Indra envió a uno de los Devas para guiar al Jina hacia la familia del Rey Siddhãrtha. Su nacimiento estuvo rodeado por los signos que anuncian la llegada de los grandes Profetas o Iluminados: las canciones de los Devas, la música de Gandharvas, la diseminación de las flores del cielo.
Como después de su concepción la familia había incrementado su poder y riqueza, decidieron llamarlo Vardhamana, el acrecentador de la prosperidad. En su infancia y juventud, Vardhamana fue amoroso y obediente con sus padres, pero tenía en su corazón el voto que había tomado muchas vidas atrás de renunciar a todo y alcanzar la iluminación. Esperó hasta que su padre y madre estuvieran muertos para no lastimarlos por su partida y entonces, con el permiso de su hermano mayor y los consejeros reales, partió rodeado por una multitud de personas para adoptar la vida ascética.

La iluminación
Mahavira llegó a la selva, se quitó sus vestiduras y ornamentos reales, se vistió con prendas de asceta, envió de regreso a la procesión real que lo había seguido, y se aventuró solo en la profundidad de la jungla. Por doce años practicó grandes austeridades para realizar el Ser, descriptas en la literatura canónica. En el decimotercer año la iluminación descendió sobre El, más exactamente en el 527 a.C. en Pawapuri (Bihar). Allí se liberó de los lazos de Avidyã (ignorancia) y se convirtió en Tirthankara. Después esparció las enseñanzas durante cuarenta y dos años, en los que predicó su filosofía, que constaba de cinco votos principales: no-violencia, verdad, no robar, celibato y desapego. Mahavira muere después de cuarenta y dos años de enseñanza en Pãpã.
Esto es prácticamente todo lo que se sabe sobre el último Jina. También se dan los nombres de algunos discípulos, pero los incidentes de su vida están omitidos. En el período post-Tirthankara, es decir, después de la muerte del Mahavira, continua la tradición de los Acharyas (maestros religiosos), encargados de transmitir el gran conocimiento de los Tirthankaras.

LAS ESCRITURAS SAGRADAS
Las escrituras canónicas del jainismo reciben el nombre de Siddhanta, un compendio de 45 libros cuyos textos más representativos son el Sutrakritanga, el Uttaradyayana-sutra, el Prajnapana Sutra, el Nanti-sutra, el Anuyogadvara y el Vyakhya-prajnapti. La tarea de sistematizar las enseñanzas jainistas recayó en Umasvati –también llamado Umasvamin- considerado uno de los grandes filósofos de India. Debió vivir hacia el siglo II, aunque hay quienes lo sitúan más tarde. Anteriormente, como era común en India, las escrituras eran transmitidas de forma oral con precisión.
A mediados del siglo V se celebró el Concilio de Valabhi, donde se realizó una revisión crítica de estas escrituras bajo la iniciativa de Devarddigamin, el Buddhaghosa (reconocido comentarista del Canon Pali) de los jainas. De este concilio surge el Siddhanta, la escritura autorizada.
Se dice que existían obras aun más antiguas conocidas con el nombre de Pûrvas, que se han perdido. Los jainistas son particularmente reservados con respecto a sus libros sagrados, y hay obras maestras de la literatura entre la secta de Digambaras sin publicar. No sería raro que en el futuro muchos de estos libros, supuestamente perdidos, se volvieran accesibles para el mundo. Además de las escrituras canónicas hay una enorme cantidad de literatura sagrada, los Purãnas e Itihãsas, que se parecen mucho a las Purãnas e Itihãsas del hinduismo.

LA CULTURA JAINISTA
Existe una vasta cantidad de libros que, aunque originarios de la comunidad jaina, se han convertido en propiedad común de toda la India: libros de gramática, diccionarios, libros sobre retórica y medicina. El conocido Amarakosha, por ejemplo, es una obra jaina que todo estudiante de sánscrito aprende de principio a fin.
Los jainistas se extendieron por toda la península sur de la India, dándoles sus reyes a Madura, a Trichinopolis y a muchas otras ciudades sureñas. Pero no solo dieron gobernantes a India, sino que son los fundadores de la lengua Tamil, que se destaca por su precisión. El famoso Kural del poeta Tiruvalluvar, conocido por todo habitante del sur de India, pertenece al jainismo. Prueba de  esto son los términos jainistas que aparecen a lo largo de la obra. Lo mismo sucede con la literatura canaresa: desde el primer siglo de la era cristiana hasta el duodécimo, toda la literatura de Karnataka es dominada por los jainas.
Más al norte sucedía algo parecido: el lapso que va del concilio de Valabhi (siglo V) hasta la dinastía Vaghela (siglo XIII), puede considerarse la edad de oro del jainismo Svetambara de Gujarat. Valabhi se convirtió en un importante centro de estudios, repleto de monasterios que emulaban los grandes complejos budistas. Además de las enseñanzas propiamente jainistas, se impartían clases de historia, gramática, matemáticas, medicina, astronomía y hasta filosofía budista y brahmánica, incluido el estudio de los Vedas. Tan grandes eran en esos días.

LA PAULATINA DISMINUCIÓN DE LOS JAINISTAS
Por entonces llegó un gran movimiento que se propagó en el sur de la India, formado por los devotos de Mahãdeva (Shiva) que predicaban y cantaban loas al Señor. Apelaban a una emoción profunda del corazón humano, la devoción (Bhakti), que el jainismo había ignorado tanto. Además de los cantos al Señor Shiva, curaban enfermedades en su nombre. Ante estos milagros más el torrente de devoción que despertaban los cánticos, muchos jainas se convirtieron. El resto simplemente se alejó, de manera que en el sur de la India prácticamente desaparecieron.
Los jainistas sí permanecieron en Rajastán, y eran tan respetados que Akbar, el magnánimo emperador musulmán, emitió un edicto prohibiendo la matanza de animales en los alrededores de los templos jaina.


LAS ENSEÑANZAS
Los jainistas reconocen dos categorías fundamentales. Por un lado está la fuente, el origen de todo lo que existe. Es el eterno Uno, el Atma o Conciencia pura. Cuando el Jîva (individuo) ha transcendido la ignorancia (Avidyã), se reconoce como la conciencia pura, que se manifiesta en bienaventuranza.
Por otro lado está Dravya, la sustancia, lo que es conocible. El Conocedor y lo Conocible están uno opuesto al otro; Jîva (individuo) y Dravya, esta última siempre conectada a los Gunas o cualidades.
Dravya no solo está acompañada por las cualidades, sino por Paryãya, las modificaciones. “Dharma, Adharma, espacio, tiempo, materia y almas ( las seis clases de sustancias) constituyen este mundo, como ha sido enseñado por los Jinas, quienes poseen el mejor conocimiento” [Uttaradhyayana, XXVIII, 6, 7. Traducido del Prakrit por Hermann Jacobi]


Karma y reencarnación
El Jîva evoluciona por reencarnación y por karma. Entonces, el siguiente concepto más importante en el jainismo es el karma, la reacción sutil causada por cada acción del individuo que lo ata a la rueda de las encarnaciones (Samsara). Los frutos del karma, es decir, de las acciones, serán buenos o malos según la naturaleza de los actos (buenos o malos) llevados a cabo.

El karma está clasificado según el efecto:
1. El karma que impide obtener el conocimiento verdadero, y
2. El karma que causa placer y dolor.

Las almas están divididas entre las que lograron la perfección o liberación, y las que aun están atadas. “El universo está habitado por criaturas diversas que están en este Samsara (rueda), nacidos en familias y castas diferentes por haber realizado diversas acciones. A veces van a los mundos de los dioses, a veces a los infiernos, a veces se convierten en Asuras (demonios), todo de acuerdo con sus acciones. Los seres de acciones pecaminosas que caen una y otra vez en nacimientos siempre recurrentes no están disgustados con el Samsara”. [Uttaradhyayana, III, 2, 3, 5]
El jainismo enseña, al igual que el Bhagavad-Gîtã, que el alma desciende por malas acciones; por buenas y malas combinadas nace como hombre o, si es purificada, nace como Deva. Sin embargo, el estado más alto de perfección a lograr es el de Jina o Tirthankara, en el que uno está libre de las consecuencias de sus acciones (karma), de nacimiento (janma), de la forma (kaya) y del sufrimiento (jara). Es por muchos nacimientos, por innumerables experiencias, que el Jîva comienza a liberarse de los lazos de la acción. Este proceso puede acelerarse mediante numerosas vidas de austeridad y disciplina, que resultan en la Liberación final o Moksha. 

Las tres joyas
En el jainismo hay tres joyas, como las tres ratnas (triratna) que tan frecuentemente se escucha entre los budistas. Estas son:

1. Samyug-darshan: Recta fe
2. Samyug-Gnana: Recto conocimiento
3. Samyug-Charitra: Recto carácter o conducta

Además hay una cuarta, agregada por los ascetas: “Aprende el camino verdadero que conduce a la liberación final, la que los Jinas han enseñado. Esta depende de cuatro causas: I. Conocimiento correcto; II. Fe correcta; III. Conducta correcta; IV. Austeridades.  Este es el camino enseñado por los Jinas que poseen el mejor conocimiento”. [Ibid, XXVIII, 1, 2]
Por conocimiento, fe y conducta correcta evoluciona el Jiva, y en una etapa posterior se agregaron las austeridades, por las cuales finalmente se libera del karma.
El conocimiento correcto consiste en aquello que nombramos anteriormente cuando nos referimos al Samsãra, a la diferencia entre Jîva y Dravya, y a las seis clases de sustancias, Dharma, Adharma, espacio, tiempo, materia, alma. El jainista también debe conocer las nueve verdades: “Jiva, alma; Ajîva, las cosas inanimadas; Bandha, la atadura del alma por el karma; Punya, mérito; Pãpa, desmérito; Âsrãva, aquello que hace que el alma sea afectada por los pecados; Samvara, la prevención de Âsrãva por la vigilancia; la aniquilación del Karma; y la liberación final o Moksha; estas son las nueve verdades”. [Uttaradhyayana, XXVIII, 14]
Hay dos clases de conducta correcta. La llamada Sarãga, es decir con deseo, que conduce al alma a convertirse en Deva, o la conduce a la soberanía de los hombres, pero no a la liberación. Solo la conducta correcta llamada Vîtarãga, libre del deseo, conducirá a la liberación final.
El Jiva debe desechar a Moha, el engaño, Rãga, el deseo, Dvesha, el odio, y por supuesto sus opuestos, porque uno no puede ser descartado sin el otro; hasta que al final se convierte en el Jîva completo y perfecto, llamado Jivamukta (liberado en vida).
Este es un breve resumen de los puntos de vista filosóficos de los jainas, aceptables seguramente para los hindúes, porque en casi todos los puntos se encuentra prácticamente la misma idea, aunque presentada de una manera algo distinta.


Ahimsa: la no violencia
El jainismo prescribe reglas muy elaboradas para la conducta diaria. Su ética es una consecuencia directa de la filosofía de las almas y del karma. Como el deber primordial del hombre es la evolución y perfección de su alma y la de todas las criaturas, la no violencia es el principio cardinal de la religión. “Nunca hieras a nadie” es un lema que manifiesta amor y compasión hacia todos los seres. Por ejemplo, los jainistas suelen construir asilos para los animales viejos o enfermos, donde se los cuida y alimenta hasta que mueren de forma natural. 
En concordancia con el ascetismo está la regla estricta que prohíbe la ingesta de estupefacientes o bebida alcohólicas. Hasta la miel llega la ley de alimentos prohibidos, porque en su obtención demasiadas veces son sacrificadas las vidas de las abejas.
El jainista lleva a tal extremo el voto de no violencia, que para el sentido común a veces sobrepasa los límites de lo comprensible, y un crítico duro hasta podría decir que raya en el absurdo. Sin embargo, más absurda es la violencia del hombre contra el hombre y contra los animales, que causa sufrimiento sin fin. Y aunque a veces se esboce una sonrisa ante el asceta que respira solo a través de una tela para que nada viviente pueda ingresar a sus pulmones, o que filtra el agua pero nunca la hierve porque “mata a las criaturas que viven en ella”, peor es la violencia cotidiana infligida a los animales, que aunque sufren no pueden ni hablar ni defenderse. Incluso la exageración del jaina tiene una base tan noble y compasiva, que no podemos menos que admirar su conducta.
En las palabras de un Jina: “El Venerable ha declarado … Así como es mi dolor cuando me golpean con un palo, arco, puño, terrón o cacharro; o amenazan, golpean, queman, atormentan, o privan de la vida; y así como siento todos los dolores y agonías, desde la muerte hasta el tirón de un cabello; de la misma manera, estén seguros de esto, todas las clases de seres sienten el mismo dolor y agonía que yo, cuando son maltratados de la misma manera. Por esta razón ninguna clase de ser vivo debería ser golpeado, ni tratado con violencia, ni abusado, ni atormentado, ni privado de la vida”.
“Los Arhats y Bhagavats del pasado, presente y futuro, todos hablan así, declaran así, explican así; ninguna clase de ser vivo debería ser asesinado, ni tratado con violencia, ni maltratado, ni atormentado, ni echado. Esta ley constante, permanente, eterna, verdadera ha sido enseñada por hombres sabios que comprenden todas las cosas
“. [Uttaradhyayana, Bk II, I, 48, 49]

LOS LAICOS Y LOS ASCETAS
Los jainas están divididos en dos grandes cuerpos: el laico, que se llama Srãvaka, y el asceta o Yati. Éstos tienen ciertas reglas de conducta que solo el Yati lleva a la perfección, dado que el laico se está preparando para futuros nacimientos.
El jainismo predica las doctrinas de Ahimsa (no-violencia), Satya (verdad), Asteya (no robar), Brahmacharya (celibato) y Aparigraha (desapego).Los cinco votos del Yati también conciernen al laico hasta cierto punto. Por ejemplo,  el voto de celibato, que sobre el Yati se impone de forma absoluta, en el laico significa solamente temperancia y castidad apropiada (prohibición de adulterio, etc.). Con respecto al desapego, en el laico implica que no debe ser codicioso o lleno de deseos y en el Yati, que renuncia a todo y no reconoce nada como propio. Estos cinco votos rigen la vida del Jaina, pero no terminan aquí. Por ejemplo, la guía para la práctica de Ahimsa (no-violencia) divide la crueldad en nueve tipos, cada una más sutil que la otra.

Reglas para los laicos
Encontramos en la vida diaria del jaina reglas establecidas para el laico sobre cómo ha de comenzar y finalizar cada día:
“Debe levantarse muy, muy temprano en la mañana y luego repetir silenciosamente sus mantras, contando con los dedos; y después tiene que decirse a sí mismo: ¿qué soy, quién es mi Ishtadeva, quién es mi Gurudeva, cuál es mi religión, que debería hacer, qué no debería hacer?”
Este es el comienzo de cada día que muestra un reconocimiento cuidadoso, auto-consciente, de la vida. Entonces el jainista ha de pensar en los Tirthankaras y después, hacer ciertos votos. Estos votos son característicos de los jainas, y tienen un objetivo especial. 
Por ejemplo, un hombre a su propia discreción hace algún pequeño voto en algo poco importante. Él va a decir a la mañana: “Durante este día no me voy a sentar más que un número determinado de veces”. O sino: “Durante una semana no voy a comer tal verdura”; o: “Por una semana, o diez días, o un mes, voy a guardar una hora de silencio por día”.
Estos votos lo ayudan a ser auto-consciente y a no perder el control sobre el cuerpo. Desde la más tierna infancia se le enseña al niño a hacer estas promesas, y el resultado es que aprende a controlar la imprudencia, la excitación y el continuo descuido, que es una de las grandes causas de la ruina de la vida humana. Un niño educado así raramente es negligente o impetuoso. Siempre piensa antes de hablar o actuar porque se le enseña que el cuerpo debe seguir a su mente. ¿Con qué frecuencia la gente dice: “Si hubiera pensado no lo habría hecho; si lo hubiera considerado, nunca habría actuado o hablado así?” Los jainistas comprenden que si se entrenan desde la infancia a no hablar ni actuar sin pensar, el cuerpo aprende a seguir a la mente, y sin lucha ni esfuerzo evitan malas acciones.
Por supuesto que hay votos mucho más serios que aquellos tomados por el laico, por ejemplo con respecto al ayuno estricto y severo, y cada detalle está establecido cuidadosamente en los libros. Pero este es un punto de la vida del jainista laico que no se encuentra fácilmente en los libros. Como consecuencia de esta disciplina, los jainas son, por lo general, calmos, auto-controlados, serios, algo callados, algo reservados. [Los detalles provienen en su mayoría de Jainatattvãdarsha, de Muni Atmãrãmji, y fueron traducidos por Govinda Dasa]

Los ascetas
Pasamos del laico al asceta, al Yati. Sus reglas son muy estrictas. Practican mucho ayuno llevado a un punto extraordinario, como los grandes ascetas hindúes. Hay ascetas hombres y mujeres en la secta conocida como los Svetãmbaras. Entre los Digambaras no hay ascetas femeninos y su concepción sobre las mujeres no es en general muy elogiosa.
Entre los Svetãmbaras, sin embargo, hay ascetas femeninos así como también masculinos, bajo las mismas estrictas reglas de pedir limosna y de renunciar a la propiedad. Pero tienen una regla sabia: que el asceta no debe renunciar a cosas sin las cuales no puede progresar. En consecuencia, no debe renunciar al cuerpo y debe mendigar suficiente alimento para mantenerlo, porque solamente en el cuerpo humano puede obtener la liberación. Tampoco debe renunciar al Gurú, porque sin su enseñanza no puede caminar por el estrecho sendero hacia la iluminación. Tampoco a la disciplina porque si renuncia a eso, sería imposible el progreso; ni al estudio de los Sûtras, porque también lo necesita para su evolución. Pero fuera de estas cuatro cosas — el cuerpo, el Gurú, la disciplina y el estudio — no debe haber nada que pueda poseer. Dice un maestro: “No debes hablar sin que se te pregunte, y si se te pregunta no debes decir mentiras; no debes ceder a tu enojo, y debes tolerar con indiferencia acontecimientos agradables y desagradables. Somete tu ego porque el ego es difícil de someter. Si tu ego se somete, serás feliz en este mundo y en el próximo”. [Uttaradhyayana, I, 14, 15]
Las mujeres ascetas, que viven bajo las mismas reglas estrictas de conducta, tienen el deber de visitar todos los hogares jainas, y ver que las esposas y las hijas sean educadas apropiadamente. Los jainistas ponen gran énfasis en la educación de las mujeres, y un gran trabajo del asceta femenino es impartir esa educación y ver que se lleve a cabo.

MANTRAS
Las plegarias se llevan a cabo 48 minutos por día, y los mantras se repiten para obtener perdón por las malas acciones cometidas durante la jornada, a sabiendas o no.  Estos son los mantras universales jainistas:

NAMO ARIHANTANAM: Salutaciones al UNO, el Dios sin karma.
NAMO SIDDHANAM: Salutaciones al UNO sin karma que logró la liberación (moksha)
NAMO AYARIYANAM: Salutaciones a los Santos que renunciaron al mundo y se volvieron sadhus.
NAMO LOYESAVASAHUNAM: Salutaciones a cada santo que practica el sendero del conocimiento (Gnana), adoración (Darshan), alto carácter (Charitra), y meditación (Tapasya) para lograr la liberación o Moksha.

(Eso Panh namokkaro
Savva pavappanasano
Mangalanam cha savvesim
Padhamam havai mangalam)  Rogamos y nos inclinamos a los cinco mencionados y que todo el Universo sea bendecido.

Bibliografía consultada:
– Jainismo, Annie Besant. La Sociedad Teosófica, Centenary Printing 1974, The Theosophical Publishing House, Adyar. Chennai 600 020 India.
– Unity of faiths, J. Jagadeesan, Sathya Sai Central Council of Malaysia.
– El jainismo, Agustín Pániker, Editorial Kairós.


TEXTO TOMADO DE: H2H LATINO
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